Más de cuatro millones de vehículos no superan cada año en España la primera inspección de la ITV, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Industria. La mayoría de los vehículos rechazados son camiones, remolques, semirremolques, autobuses y furgonetas.
Este dato es un poco preocupante, ya que supone que uno de cada cinco vehículos de nuestro país no es apto para circular por la vía pública porque no reúne las condiciones de seguridad necesarias o porque puede tener un impacto perjudicial sobre el medioambiente.
El 27,5% de los vehículos que suspenden la ITV presentan fallos en el alumbrado y en la señalización. Mientras que la segunda causa más frecuente por la que los coches no superan esta inspección técnica está relacionada con defectos graves en los ejes, los neumáticos y las suspensiones.
El alto nivel de gases contaminantes también es uno de los problemas más frecuentes que se detecta en la ITV. Durante la inspección, en los motores de gasolina se analiza principalmente el nivel del monóxido de carbono que expulsan y la sonda lambda (si es de inyección), y en los de diésel se mide la opacidad de los gases.
Una de las claves para superar la prueba de las emisiones es que el sistema de escape este bien descarbonizado. Para ello, antes de realizar la ITV los expertos recomiendan recorrer con el coche unos 20 o 30 km, poniendo el motor a más de 3.000 revoluciones por minuto, para liberar el tubo de escape. A veces, esta medida funciona, sobre todo en aquellos coches diésel que habitualmente sólo recorren distancias cortas por la ciudad o que suelen ir a baja velocidad, ya que esta forma de conducción favorece la acumulación de carbonilla en el tubo de escape.
Los defectos en el sistema de frenado son otros de los motivos más habituales por los que las ITV son desfavorables. Muchas veces el fallo se debe al desgaste de las pastillas de freno (se recomienda cambiarlas al menos cada 10.000 kilómetros), a algún problema en las pinzas o porque el líquido de freno se encuentra en mal estado.
La mayoría de los defectos detectados en estas inspecciones se podrían haber evitado si se hubiera realizado una revisión previa y se hubiera tenido en cuenta una serie de cuidados. Así que, si tu coche tiene que pasar próximamente la ITV, te recomendamos que antes de hacerla acudas a un taller para que revise los principales elementos del vehículo (neumáticos, alumbrado, nivel de emisiones, señalización, retrovisores, etc.).