Cuando ocurre un accidente en el que ha habido daños materiales sin heridos, lo más habitual es que los conductores implicados detengan el vehículo en un lugar seguro, intercambien sus datos y realicen una Declaración Amistosa de Accidente (DAA) para que sus aseguradoras puedan llegar a un acuerdo. Pero desgraciadamente no siempre se da esa situación.
No son pocos los casos de conductores que, tras golpear a un vehículo por algún descuido o imprudencia, se dan a la fuga para huir de cualquier tipo de responsabilidad. Lo que no imaginan es que haciendo eso, en vez de evitar un problema, realmente están agravando las cosas, ya que están cometiendo una infracción que puede conllevar hasta 200 euros de multa (si hay daños personales, el castigo es mayor y el culpable puede llegar a terminar hasta en la cárcel).
Si alguna vez tienes la mala suerte de sufrir una situación como esta, lo primero que debes hacer es mantener la calma y llamar a las autoridades para que realicen el atestado y abran una investigación. Es fundamental que no abandones el lugar en el que se ha producido el accidente, pues así los agentes podrán recabar toda la información al respecto: huellas de frenada, restos de pintura del otro vehículo en el tuyo, posicionamiento, etc.
Cualquier dato que puedas aportar sobre el vehículo contrario va a ser fundamental para poder localizarlo. Si te ha dado tiempo a memorizar la matrícula, todo será más fácil. Si no es así, conocer el modelo y el color del vehículo también puede ser muy útil. Además, contar con testigos de los hechos te puede servir de gran ayuda, pues ellos no sólo podrán validar tu testimonio, sino que además pueden aportar algún dato de interés sobre el vehículo contrario que tú no tengas.
Si las autoridades localizan al conductor responsable del accidente y se demuestra su culpabilidad, su aseguradora se ocupará de los daños ocasionados. En el caso de que el vehículo no tenga seguro o sea robado, será el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) quien asuma el pago de la indemnización correspondiente. Pero no creas que el culpable se irá de rositas, pues lo más habitual es que luego el CCS le interponga una reclamación para recuperar la cantidad abonada.
¿Qué ocurre si tras la investigación no se logra identificar al infractor? En ese caso, no tendrás más remedio que asumir tú el coste de la reparación del vehículo, a menos que cuentes con un seguro A Todo Riesgo que se ocupe de ello o uno que incluya la cobertura de daños propios.
Es un caso similar a lo que sucede cuando dejamos el coche aparcado en la calle y nos lo encontramos con un golpe y no tenemos ningún dato para poder identificar al culpable.
Por lo que, por situaciones como éstas, siempre es conveniente contar con un seguro A Todo Riesgo para gozar de mayor tranquilidad. En Helvetia Seguros tenemos diferentes opciones para que elijas el seguro que mejor se adapte a tus necesidades y a las de tu vehículo.