Gestionar la reserva del alojamiento, preparar las maletas, planificar la ruta…Son muchas las tareas que debes realizar antes de salir de viaje y, si el desplazamiento va a ser por carretera en tu propio vehículo, hay una muy importante que no debes olvidar: revisar el coche para comprobar que todos sus elementos se encuentran en perfecto estado.
Es importante que verifiques que los neumáticos no tienen grietas ni abolladuras. También debes prestar atención a su dibujo, ya que nunca debe tener menos de 1,6 milímetros de profundidad. Si esta medida es inferior, deberás sustituirlos por otros lo antes posible.
Además, debes comprobar que la presión de los neumáticos se encuentre entre los límites determinados por el fabricante y que las cuatro ruedas estén alineadas correctamente y en equilibrio.
Si cuando frenas, notas que el vehículo tarda en detenerse un poco más de lo habitual, percibes vibraciones u oyes un sonido chirriante, te recomendamos que revises el estado de las pastillas y los discos de frenos porque lo más probable es que necesites sustituir algunos de ellos por otros nuevos. Lo habitual es que, a medida que las pastillas se van desgastando, el nivel del líquido de frenos se reduzca un poco, por lo que conviene que antes de viajar compruebes que se encuentra en el nivel adecuado.
A veces, a simple vista se puede constatar el desgaste de los discos si estos presentan grietas o diferentes escalones de grosor en los bordes. En cuanto a las pastillas, la mayoría de los fabricantes recomiendan cambiarlas cada 10.000 kilómetros. Pero si antes de eso, tienes indicios de que no funcionan correctamente, lo mejor es que las cambies cuanto antes.
Comprueba el nivel del aceite, pues si no es el correcto, esto podría provocar graves daños en el motor. Lo debes hacer cuando el vehículo esté parado, con el motor frío y en una zona llana. Si el nivel de aceite es insuficiente, deberás añadirle más hasta que se sitúa en el nivel indicado (intenta no llegar al máximo). Recuerda que el aceite que utilices debe ser el especificado por el fabricante.
Además, independientemente de la época del año que sea, conviene que verifiques el nivel del líquido anticongelante. En el caso de que necesites echarle más, asegúrate de hacerlo cuando el motor esté apagado y frío.
El alumbrado del vehículo es esencial y no sólo para que tengas una buena visibilidad mientras conduces de noche o cruzas algún túnel, sino también para que otros conductores puedan ver tu coche fácilmente y estén prevenidos de las acciones que vas a realizar (por ejemplo, si frenas o si vas a cambiar de carril). Por esa razón, es importante que compruebes que todas las luces (las de posición, las de cruce, las de carretera, las antiniebla, las de freno, los intermitentes y la de marcha atrás) funcionan correctamente y se encuentran bien alineadas en función de la carga del vehículo.
Si ves que sale líquido de la batería, debes cambiarla. Para mantenerla en buen estado es importante que mantengas los bornes limpios.
Un limpiaparabrisas que no realiza correctamente su función puede dificultar bastante la conducción en días de lluvia. Si cuando lo usas, deja el cristal empañado y con surcos, lo más probable es que alguna de las escobillas se haya deteriorado. En ese caso, lo más recomendable es que sustituyas el limpiaparabrisas por otro nuevo.
Recuerda que en Helvetia Seguros tenemos a tu disposición una extensa Red de Talleres de Servicio Premium en los que puedes revisar y comprobar el estado de tu vehículo antes de realizar algún viaje.