Las campanas extractoras se han convertido en un electrodoméstico habitual en las cocinas desde los años 70, cuando aparecen los primeros modelos tal y como los conocemos hoy en día. Su principal función es la de eliminar humos, olores y las pequeñas partículas que se generan durante la cocción.
No obstante, debido a su uso diario, con encendidos y apagados constantes, la acumulación de grasa y no limpiar los filtros ni rejillas con cierta regularidad, no es de extrañar que con el paso del tiempo se presenten averías que afectan su rendimiento.
De esta manera, entre las averías más frecuentes en una campana extractora se encuentran:
A continuación, veremos las averías más habituales a qué se deben y cómo solucionarlas.
Una de las averías más comunes en campanas extractoras es que no encienda. Esta situación puede deberse a problemas en el suministro eléctrico, como puede ser una conexión defectuosa. Otra posibilidad es que el interruptor o botón de encendido se haya estropeado.
En algunos casos, la propia placa electrónica interna de la campana presenta fallos, lo que impide que se envíe la señal necesaria para poner en marcha el motor. Es recomendable verificar primero que el electrodoméstico esté correctamente enchufado y que no existan problemas en la instalación eléctrica antes de solicitar asistencia técnica.
Generalmente, esta anomalía se debe a una obstrucción en el sistema. Con el uso, los filtros pueden acumular una cantidad considerable de grasa y partículas, reduciendo el flujo de aire y generando bloqueos.
En otras ocasiones es el motor el que presenta algún fallo. En cualquier caso, la limpieza y el mantenimiento periódico de la campana es clave para evitar este tipo de inconvenientes.
Si durante el funcionamiento notamos que hace más ruido de lo normal, algo en nuestra campana extractora no anda bien. Los ruidos anómalos pueden estar relacionados con piezas sueltas o desgastadas, aunque también puede deberse a una acumulación de grasa en los componentes internos.
También hay que comprobar que el montaje de la campana no se haya aflojado, lo que puede generar vibraciones que después se transforman en ruidos molestos. Ignorarlos no es una opción porque esta molestia podría derivar en un fallo más grave del sistema de ventilación.
La condensación se produce cuando el vapor caliente de la cocción entra en contacto con una campana o conducto más frío, lo que hace que el vapor se enfríe y se convierta en agua. Esto suele ocurrir sobre todo en invierno, cuando la superficie metálica está fría y la cocina es muy húmeda.
Para reducirla, conviene encender la campana unos minutos antes de cocinar, asegurar que el tubo de salida sea lo más recto y corto posible, y mantener limpios filtros y conductos. También ayuda una buena ventilación general de la cocina y revisar que la rejilla exterior no deje entrar agua de lluvia.
Sucede cuando el flujo de aire se invierte o se bloquea, es decir, el motor gira, pero el aire no sale por la salida prevista y vuelve a la cocina por filtros, rejillas o tubos mal colocados o obstruidos. Es habitual cuando el conducto es demasiado largo, con muchos codos, aplastado o cuando la válvula antirretorno está sucia o mal montada.
Para solucionarlo, hay que revisar que el tubo de salida tenga la sección adecuada, sin zonas aplastadas ni exceso de codos, y comprobar que la válvula antirretorno funciona libremente. También debe asegurarse de que la campana esté bien instalada, con filtros encajados y rejillas limpias; si el problema persiste, conviene acudir a un servicio técnico para revisar el motor y el sistema de extracción.
Muchas campanas extractoras incluyen sistemas de iluminación que facilitan la visibilidad en la zona de cocción. Cuando la luz deja de funcionar, la causa suele ser tan sencilla como el desgaste de la bombilla o el LED, o bien un fallo en el circuito eléctrico específico destinado a esta iluminación.
A la hora de cambiar la bombilla es aconsejable seguir las instrucciones del fabricante. Si el problema persiste es necesario recurrir a un técnico especializado para revisar el sistema.
El goteo de grasa suele ser consecuencia de la saturación excesiva de los filtros, que al no poder retener toda la acumulación empiezan a soltar residuos. Por otro lado, el goteo de agua puede deberse a la condensación por diferencias de temperatura en el conducto o a una evacuación del aire poco adecuada, más que a un fallo específico del condensador, un componente que en muchas campanas domésticas ni siquiera está presente.
Una instalación incorrecta o una obstrucción en el canal de salida del aire también puede favorecer la aparición de este tipo de problemas. Una limpieza a fondo y la sustitución de los filtros, si es necesario, puede solucionar la incidencia.
Para prevenir la aparición de averías frecuentes en campanas extractoras y garantizar un rendimiento óptimo, es fundamental realizar un mantenimiento periódico. La limpieza regular de los filtros es la medida más importante, pero también hay que tener en cuenta la necesidad de limpiar la parte interna de la campana, eliminando la grasa acumulada, lo que ayudará a evitar obstrucciones en el sistema de ventilación.
Por último, si no funciona la campana extractora también es aconsejable revisar el estado de los conductos. Seguir las pautas del fabricante y consultar el manual de usuario facilitará el mantenimiento y prolongará la vida útil del equipo.
Además, contar con un seguro de hogar se convierte en una tranquilidad ante este tipo de incidencias domésticas. Disponer de coberturas como la asistencia en el hogar hace posible que un especialista acuda a tu domicilio para evaluar el problema y encontrar una solución.