La aparición de distintos tipos de grietas responde a que la estructura de una vivienda está sometida a diferentes fuerzas. De este modo, no todas las fisuras tienen el mismo origen: algunas aparecen por cambios de temperatura en los materiales, mientras que otras delatan problemas de carga o movimientos del terreno. Así, identificar su forma es el primer paso para determinar si se trata de un problema estético o de un riesgo estructural.
A continuación te explicamos los tipos de grietas en las paredes más frecuentes.
Entre las grietas peligrosas en paredes encontramos las verticales. Suelen deberse a un asentamiento del propio edificio, lo que ocurre principalmente en los diez primeros años de su construcción, o bien a los propios movimientos de contracción.
Las grietas verticales en paredes son peligrosas si se ensanchan hasta alcanzar tres milímetros o más, lo que implicaría la necesidad de llamar a un técnico para determinar su gravedad.
En estos casos, es fundamental revisar las coberturas del seguro de comunidad. Si la grieta es consecuencia de un siniestro cubierto (como una inundación o rotura de tuberías comunitarias), el seguro suele hacerse cargo de la reparación.
Las grietas horizontales en paredes son peligrosas si reflejan un fallo en la estructura del edificio. En ocasiones estas grietas surgen por un mal asentamiento de los cimientos, aunque también pueden deberse a tuberías obstruidas o humedades.
Además, es fundamental vigilar si estas grietas aparecen en muros de carga, ya que podrían indicar que la pared se está abombando o que no soporta correctamente el peso del piso superior.
Como hemos adelantado, las grietas diagonales (especialmente las que tienen un ángulo de 45° o forma de "escalera") son las más críticas. Suelen estar causadas por un problema de asentamiento diferencial, lo que significa que el terreno bajo una parte del edificio ha cedido más que en el resto, provocando una fractura en la estructura.
Por su gravedad, es imprescindible que sean revisadas por un profesional para determinar la causa exacta y tomar medidas de refuerzo que protejan la estabilidad de la vivienda.
Para determinar la peligrosidad de una grieta, los técnicos recomiendan observar algunos factores clave: la evolución, la ubicación, el patrón de rotura y el ancho y la profundidad. Vamos a ver qué significa cada uno de ellos.
Algunas grietas en las paredes son peligrosas, mientras que otras son simples fisuras. De esta manera, si aparecen en el techo, se puede utilizar una masilla o un sellador para grietas superficiales, que se aplica directamente en la parte dañada. Al terminar, lo mejor es utilizar una espátula para emparejar la superficie y dejar que el sellador seque antes de pintar.
Por otro lado, contar con un seguro de hogar siempre es una excelente opción para estar cubierto ante estos imprevistos, que relativamente comunes en las viviendas.
Habitualmente se considera una grieta cuando tiene una abertura de al menos un milímetro y gran profundidad. Si tiene una abertura menor o no es profunda se la considera una fisura, que es un pequeño desperfecto estético y superficial. Las fisuras suelen afectar solo al revestimiento, es decir, a la pintura o enfoscado, mientras que las grietas afectan al material de construcción, eso es, ladrillo, bloque o piedra.
En ocasiones algunas grietas comienzan como fisuras apenas imperceptibles y con el paso del tiempo se van agravando. Detectar a tiempo las posibles grietas peligrosas en una casa es fundamental para darles seguimiento y para comprobar su evolución antes de que causen serios daños a la estructura de la edificación.
Cuando se observan grietas en las paredes, las causas pueden ser de lo más variadas. Entre ellas encontramos las siguientes:
Reparar grietas en paredes y techos no es difícil y lo puedes hacer tú mismo, siempre que sean superficiales. El procedimiento es sencillo. En primer lugar, hay que quitar la pintura desconchada que pueda tener alrededor con una espátula.
A continuación, con una brocha seca, limpiamos el polvo para que aumente la adherencia del relleno que vamos a aplicar posteriormente. Antes, pulverizamos agua sobre la grieta y a continuación aplicamos la masilla con una espátula, siempre en capas finas. Una vez esté seca la pasta, lijamos con suavidad hasta nivelar con la pared y posteriormente podemos volver a pintar.
Reparar grietas en fachadas o paredes exteriores, si son profundas, puede resultar más complicado. En exteriores, es fundamental usar materiales impermeables y elásticos que soporten las inclemencias del tiempo y los cambios de temperatura sin cuartearse.
En el caso de querer reparar grietas en una pared exterior, lo más conveniente es llamar a un profesional para arreglarla, y no bastará solo con hacerlo. También resulta conveniente realizar una valoración acerca de la causa que las está provocando para solucionar el problema en la medida de lo posible y que no vuelvan a salir.