En los últimos años ha caído la venta de vehículos nuevos y ha descendido el número de los que se llevan al desguace. Cada vez más personas están optando por comprar coches de segunda mano, de más de quince años, ya que son más económicos que los de nueva matriculación. El problema es que, a veces, ese ahorro inicial les puede terminar saliendo más caro a largo plazo.
Los vehículos antiguos son más propensos a sufrir averías mecánicas, lo que puede dar lugar a situaciones peligrosas en las carreteras. Para evitar estos contratiempos, los expertos recomiendan llevar los coches al taller periódicamente, más allá de las revisiones anuales de la ITV, para comprobar que todo está bien, especialmente ante de realizar un trayecto largo. Para garantizar la seguridad del vehículo es esencial un buen mantenimiento, pero la realidad es que en la mayoría de los casos este suele ser deficiente.
Además, cuanto más viejo es un vehículo, menos sistemas de seguridad modernos incluye. Muchos de ellos no cuentan con ABS, control electrónico de estabilidad (EPS) o sistemas de aviso de seguridad por baja presión de neumáticos, lo que aumenta la probabilidad de sufrir accidentes.
Por otra parte, los datos de diversos estudios muestran que, en los accidentes, los daños personales que se producen en los vehículos de más de 15 años suelen ser más graves, debido precisamente a la falta de sistemas de seguridad y a su diseño.
El envejecimiento del parque automovilístico español también preocupa especialmente por el medioambiente. Los vehículos antiguos emiten más emisiones de CO2 a la atmósfera, ya que los coches nuevos cuentan con motores con tecnologías más limpias y deben cumplir con los límites de emisiones máximas permitidas por la normativa aprobada por el gobierno. En cambio, los más viejos no están sometidos a ella, ya que se ha implantado después.
En cuanto a la contaminación acústica, los vehículos viejos por lo general son más ruidosos debido a su diseño y a la tecnología que utilizan. Además, si estos no tienen un buen mantenimiento, puede haber problemas en el motor o el tubo de escape que generan más ruido de lo normal.
La contaminación acústica afecta a la salud de las personas, ya que puede causar estrés, ansiedad o trastornos de sueño, y el tráfico es el principal causante de ella. Por eso, cada vez se está imponiendo a los fabricantes de automóviles normativas más estrictas en este sentido, con el objetivo de crear coches más silenciosos.
Como hemos visto, son muchos los riesgos que conlleva tener un parque automovilístico demasiado antiguo. Por esa razón, es importante que los organismos implicados establezcan las medidas necesarias para impulsar la renovación de los automóviles de España y aumentar así la seguridad en las carreteras y la protección del medioambiente.