Muchos de los percances que se producen en los hogares se deben a descuidos y despistes en nuestro día a día como dejar el horno encendido, colocar una maceta mala una determinada altura, tomar un medicamente caducado…Por tanto, debemos extremar la precaución en este sentido.
Los accidentes domésticos más comunes están relacionados con caídas y golpes, intoxicaciones, atragantamientos, cortes, quemaduras y electrocuciones. Aquí tienes algunos consejos que deberías aplicar en tu día a día para evitarlos.
No pases cuando el suelo esté mojado, evita caminar descalzo (o con calcetines) por la casa. Si se derrama cualquier líquido o se cae resto de comida en el suelo, recógelo lo antes posible y limpia muy bien esa zona (sobre todo si se trata de aceite), ya que si no se hace correctamente, cualquier persona que pase por allí podría resbalarse.
Aunque conozcas tu casa como la palma de tu mano, tampoco conviene que te desplaces por ella a oscuras. Y en el baño utiliza siempre una alfombra antideslizante.
Es muy importante que no te automediques y que revises siempre la fecha de caducidad de los medicamentos. Antes de tocar la comida, lávate muy bien las manos y limpia correctamente los utensilios que vayas a utilizar. Evita consumir alimentos poco cocinados que lleven carne cruda o huevo, ni leche ni productos lácteos sin pasteurizar.
También es importante que laves la fruta y la verdura y que no vuelvas a congelar un alimento que ya hayas descongelado. Tampoco conviene que recalientes varias veces una misma comida. Guarda los alimentos perecederos en el frigorífico o en un lugar fresco sin humedad.
Guarda en un lugar seguro los productos de limpieza para que los niños no puedan acceder a ellos. Es importante que no utilices botellas de agua vacías para introducir lejía u otros productos de este tipo, ya que si los más pequeños de la casa lo encuentran, pueden confundirlo con agua.
La mayoría de los accidentes que se producen por esta causa se dan en menores de tres años. Para evitar que ocurran es importante controlar que los niños no jueguen con juguetes que contengan piezas pequeñas (comprueba que tengan el certificado de la CE y que son aptos para su edad) y que no tengan a su alcance otros objetos pequeños. Las bolsas de plástico también son peligrosas para ellos, así que no dejes que jueguen con ellas. También debes evitar que corran, griten o jueguen mientras comen. Y si tienes jardín con piscina, pon una valla para evitar que por un descuido vayan hasta allí y caigan al agua.
En cuanto a los adultos, es importante comer tranquilamente, sin prisas, y trocear y masticar muy bien todos los alimentos.
Guarda todas las herramientas, cuchillos y otros utensilios afilados en un lugar seguro, al que no puedan acceder los más pequeños de la casa, con las puntas hacia adentro. Tira todos los objetos que, por el uso del tiempo, como pueden ser los platos o vasos, se hayan desgastado y puedan provocar cortes.
Utiliza guantes de protección cuando cortes carne o verduras en casa para cocinarlas. Utiliza abrelatas para abrir las latas (evita los cuchillos para hacerlo) y luego tira las latas, no las guardes en la nevera.
Asegúrate que los espejos que tengas en casa estén bien sujetos a la pared o al soporte en el que se encuentren.
Mantén el horno, el microondas y otros aparatos que generan calor fuera del alcance de los niños. Lo mismo con las cerillas y mecheros. Asegúrate que las estufas y los calefactores no estén colocados cerca de camas, ropas, cortinas, etc.
No calientes el biberón directamente en el microondas. Cuando abras el horno, utiliza un guante de protección para colocar o sacar la bandeja. Agarra las ollas u otros utensilios de cocina por las asas aislantes.
No coloques ningún aparato eléctrico cerca de la bañera ni en ningún otro sitio donde haya humedad. Antes de intentar arreglar cualquier aparato o manipular cables, asegúrate de desconectar el interruptor general de la electricidad de tu vivienda. De cualquier forma, si no tienes conocimiento sobre ello, lo mejor es que no manipules nada y llames a un electricista para que arregle la avería.
Si no vas a utilizar un electrodoméstico o aparato, desenchúfalo. También es importante que no sobrecargues los enchufes y que utilices regletas seguras, que tengan el certificado de la CE. Tampoco realices empalmes caseros.
Si tienes niños en casa, cubre con una tapa de seguridad todos los enchufes que estén a su alcance.