Si invitas a cenar a casa a unos amigos o familiares y te sobra más comida de la que esperas, ¡no la tires a la basura! La que puedas consumir más adelante, guárdala en un táper en la nevera o el congelador para que se conserve en buen estado. Así, el día que no tengas ganas de cocinar, puedes aprovechar para comértela. Mientras que con los restos de comida que no te interesen puedes hacer compost casero, un abono orgánico que puede ser muy beneficioso para tus plantas. ¡Te enseñamos a prepararlo!
Lo primero que vas a necesitar es un compostador para depositar los desechos. Si no tienes este contenedor específico, puedes usar cualquier otro de plástico o madera que tengas en casa. En ese caso, deberás hacerle agujeros en los lados y en la base para que pueda entrar el aire.
El siguiente paso es introducir en el compostador los desechos orgánicos separados por capas, de tal forma que vayas alternando material seco, como hojas secas, paja, aserrín, ramas pequeñas, papel sin tinta o cartón triturado, con restos de comida. En este sentido, debes saber que no sirve cualquier desecho orgánico. Para que la mezcle no se llene de insectos y huela mal, es importante que evites introducir en el contenedor restos de carne, huesos, productos lácteos, aceites y alimentos procesados. Opta mejor por restos de frutas y verduras, posos de café, bolsas de té, etc.
Para que el compost salga bien, debes colocar en la base del contenedor una primera capa de material seco y después una segunda capa de restos de comida frescos. Luego, repite el mismo proceso alternando estas capas, así lograrás un buen equilibrio de humedad y ventilación. Si deseas que el proceso de descomposición sea más rápido, puedes añadir entre capa y capa algo de tierra.
Una vez hecha la mezcla, debes dejar el contenedor en un sitio en el que le dé el aire como el patio o la terraza. Recuerda remover la mezcla al menos una vez a la semana para ayudar a oxigenarla y acelerar el proceso de descomposición.
El compost siempre debe estar húmedo, pero no demasiado mojado. Así que, cuando notes que la mezcla está un poco seca, échale un poco de agua. Y si está muy húmeda, añádela un poco de tierra. La clave es que siempre exista ese equilibrio.
Dependiendo de las condiciones en que se encuentre, el compost habrá madurado en un plazo medio de dos a ocho meses. Cuando esté listo lo sabrás porque tendrá un color oscuro, estará suelto y olerá a tierra. Entonces, llegado ese momento, podrás usarlo como abono para tus plantas.
Cada día en nuestros hogares inconscientemente desperdiciamos comida, lo que genera un fuerte impacto en el medioambiente y en la economía. Para evitarlo, es importante que todos tomemos consciencia de ello y que seamos responsable con lo que consumimos. Y esto podríamos lograrlo si realizamos una mejor planificación de la compra, cocinamos sólo aquellos que vayamos a consumir, realizamos un almacenamiento más eficiente de la comida y aprovechamos las sobras.