Estimular desde la infancia el respeto por la naturaleza y el cuidado del medioambiente son una buena forma para asentar los cimientos del comportamiento que los adultos tendrán con su entorno. Estas enseñanzas además de generar un fuerte vínculo intergeneracional, permitiendo a los progenitores hacer a los niños partícipes de actividades y prácticas beneficiosas, repercutirán directamente en la conservación del planeta que disfrutarán las futuras generaciones.
Una de las formas más fáciles de comenzar a poner en práctica estas enseñanzas es la de empezar a cuidar el medioambiente desde el propio hogar. Hay una larga lista de prácticas que se pueden inculcar a los más pequeños y que además se combinarán con las tareas de casa o con las aficiones familiares.
Prácticas responsables para cuidar el medioambiente
Los niños pueden empezar fácilmente a aprender en su casa pequeños hábitos que tendrán su repercusión beneficiosa para el medioambiente, pero incluso también les será útil para su formación como adultos, para la economía y el cuidado familiar, y para su buena relación con el entorno en el que vivan.
- No arrojar basura al suelo: Qué mejor lugar que nuestro domicilio para empezar a realizar esta sencilla práctica. Los residuos no se deben arrojar en el primer lugar que se nos ocurra, debe hacerse en papeleras o contenedores. Este hábito, que se debe de extrapolar a otros espacios como la calle o la naturaleza, también redunda en beneficios para la salud y la higiene, y evita posibles peligros inesperados o incluso accidentes.
- Aprender a reciclar: Para realizar todavía mejor la gestión de los residuos que generamos en casa es muy importante el valor de reciclar. Aprender a separar correctamente los tipos de residuos ayudará a su posterior reciclado en las plantas especializadas. Aprender los colores de los contenedores donde arrojar plásticos, papeles, orgánicos y el resto de los residuos es de especial ayuda para el medioambiente.
- No malgastar recursos: El agua y la electricidad son los principales recursos donde podemos tener cierto control de consumo en el hogar. Enseñar a los niños a utilizar la luz natural todo el tiempo que sea posible; apagar las luces y aparatos eléctricos mientras no hacen falta; hacer un uso responsable del agua y reutilizar el agua que sea posible para una segunda función, son solo algunos de los consejos que ayudaran a hacer un consumo sostenible.
- Leer libros sobre naturaleza y medioambiente: La lectura es una buena fuente de aprendizaje y sirve para abordar un variado número de temáticas que pueden acercar a los niños al respeto de la naturaleza y al cuidado medioambiental.
- Comprar productos de temporada y de cercanía: Seguir el calendario de producción de frutas y verduras de temporada, abastecerse de alimentos con garantía de ser productos de cercanía y evitar el uso de envases de plástico son algunas de las prácticas que podemos fomentar en los más pequeños, ya que es un tipo de consumo beneficioso tanto para el medio ambiente como para los productores locales.
- Cuidar de las plantas y a los animales: El respeto a los animales y a las plantas se puede estimular mediante excursiones a parques naturales, a granjas de animales, jardines botánicos y museos de ciencias naturales. Son lugares donde podrán aprender más sobre los animales, su comportamiento y su entorno, para que los niños conozcan y comprendan su forma de vida. Cuidar de una mascota con responsabilidad también es buen ejercicio de aprendizaje.
- Optar por medios de transporte sostenibles: Desplazarse en transporte público, utilizar bicicletas o patinetes, o tratar de aprovechar todos los espacios del coche en trayectos diarios -como repartiendo esos viajes con compañeros o familiares- ayudará a reducir la huella de carbono.