Antes de vender una vivienda o solicitar una hipoteca para comprar una, hay un paso imprescindible que se debe realizar: la tasación del inmueble. Mediante este proceso se establece el valor que tiene esa propiedad en el mercado en ese momento, en función de sus características y otros aspectos. De esta forma, el vendedor podrá determinar un precio de venta adecuado o si se trata de una hipoteca, el banco podrá estimar el importe del préstamo que va a realizar.
Para que la tasación del inmueble sea oficial, deberá realizarla un experto, que puede ser un arquitecto, un ingeniero u otro profesional que cuente con conocimientos específicos para la valoración de inmuebles. Además, es importante que esté homologado por el Banco de España.
Lo primero que hará el tasador es solicitar al propietario de la vivienda la nota simple o escritura de la propiedad y otros documentos que pueden ser importantes, como la ficha catastral, los planos, la cédula de habitabilidad, certificado de eficiencia energética, etc.
Después, visitará el inmueble para verificar que los datos de los documentos se corresponden con la realidad. Además, medirá la superficie de la vivienda, tanto la parte construida como la que está sin construir, evaluará su estado y analizará el entorno en el que se encuentra.
El tasador se encargará de comprobar que la vivienda cumple con la normativa urbanística y de construcción. También revisará si está sujeta algún régimen de protección oficial o tiene alguna limitación legal que pueda afectar a su valor de mercado.
Una vez recopilada toda la información, procederá a realizar un informe detallado de la vivienda, en el que incluirá un análisis del mercado y la valoración final del inmueble.
A la hora de establecer el valor de la vivienda, el tasador tendrá en cuenta aspectos tan importantes como su antigüedad (tanto de la vivienda como del edificio), su estado de conservación, su ubicación, la distribución del espacio, su orientación, luminosidad y eficiencia energética. Además, también se fijará en otras cuestiones como los servicios que hay en la zona (parques, hospitales, estaciones, paradas de transporte público, colegios, guarderías, etc.), el nivel de ruido, si el edificio tiene piscina, garaje…
Una sociedad de tasación se encargará de revisar y validar el informe que realice el tasador antes de que este se lo entregue al solicitante. El documento de tasación tan sólo tiene una validez de seis meses desde su fecha de emisión, ya que el mercado cambia constantemente y, por tanto, el valor de la vivienda también. Una vez transcurrido ese tiempo, si es necesario, se deberá realizar una nueva tasación o solicitar una actualización de la anterior.
Este informe también puede ser necesario en otras situaciones que no están relacionadas con la venta de una vivienda o un préstamo hipotecario. Por ejemplo, para repartir los bienes en una herencia, contratar un seguro de Hogar, establecer la separación de bienes de un divorcio, realizar una valoración del patrimonio, para determinados procesos judiciales, etc.