¿Sabías que más del 40% de la población adulta en España sufre de hipertensión? Se trata de una de las denominadas "enfermedades silenciosas", ya que las personas que la sufren no suelen presentar unos síntomas claros y evidentes. Sin embargo, sus consecuencias para la salud pueden ser muy graves si no se vigila ni se sigue un tratamiento adecuado.
Según los especialistas, la tensión arterial es óptima cuando los valores de ésta son iguales o más bajos de 120/80 mmHg. En cambio, si la cifra es superior a 140/90 mmHg, ya se trata de hipertensión y hay que prestarle especial atención. Se establecen los siguientes grados:
Hipertensión de grado 1: Si la presión sistólica se sitúa entre los 140-159 mmHg y la diastólica entre los 100-109 mmHg.
Hipertensión de grado 2: Si la presión sistólica se sitúa entre los 160-179 mmHg y/o la diastólica entre los 90-99 mmHg.
Hipertensión de grado 3: Si la presión sistólica es mayor a 180 mmHg y/o la diastólica superior a 110 mmHg.
El sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo, el alcohol, el estrés o una dieta poco saludable son algunos de los factores de riesgos que favorecen la aparición de esta patología. Aunque la hipertensión es una enfermedad crónica, que no tiene cura, la realidad es que, con una medicación apropiada y siguiendo buenos hábitos, se puede tener bajo control, evitando así el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Mantener una dieta rica en frutas, verduras legumbres, frutos secos, pan, pescado y otros cereales, que sea baja en grasas y carbohidratos, es primordial no sólo para evitar la hipertensión, sino también para nuestra salud en general. Además, se debe reducir el consumo de sal y de carnes rojas.
Actividades sencillas, que no suponen mucho esfuerzo ni tiempo, como caminar 30 minutos al día o montar en bicicleta, ayudan a controlar la hipertensión, fortalecer el sistema cardiovascular y reducir el estrés. De hecho, diversos estudios aseguran que la actividad física de manera habitual puede ayudar a bajar de 4 a 6 mmHg la presión arterial. Así que, si puedes ir hasta el trabajo en bicicleta o caminando, deja el coche u otro vehículo que utilices en casa y aprovecha la ocasión para hacer un poco de ejercicio diario.
Las personas que padecen hipertensión deben controlar su peso, pues el sobrepeso incrementa el riesgo de padecer una presión alta.
La nicotina que contienen los cigarrillos es un importante constrictor que hace que las arterias se contraigan y el corazón lata más rápido, lo que provoca el aumento de la presión arterial. Por eso, los fumadores son algunas de las personas más propensas a padecer esta enfermedad.
Al igual que el tabaco y la sal, el alcohol es uno de los grandes enemigos de la tensión arterial. Los expertos recomiendan no beber más 40 ml al día, en el caso de los hombres, y 20 ml, en el caso de las mujeres.
Las preocupaciones diarias y el estrés pueden afectar a nuestro sueño y bienestar, provocando un aumento de la presión arterial. Los médicos recomiendan dormir entre siete y ocho horas. Alimentos como los plátanos o los kiwis pueden ayudarnos a dormir mejor, ya que son ricos en melatonina. Los cereales, el atún y el salmón también contribuyen a que descansemos mejor.
En el caso de contar con un tratamiento prescrito por los médicos, es importante seguir estrictamente sus indicaciones. Eso sí, hay que tener claro que los medicamentos no bastan para controlar la hipertensión, pues como hemos visto, seguir unos buenos hábitos también es imprescindible para ello.