Una persona es más o menos productiva según su capacidad para alcanzar los objetivos que se propone. Pero el día a día y los diferentes aspectos que conforman la vida, tales como el familiar, el laboral, el doméstico o el personal, pueden hacer que sea difícil alcanzar un equilibrio, y en ocasiones la productividad se puede ver afectada en alguna o incluso en todas estas áreas.
Para aumentar la productividad hay que tener presente una serie de conceptos que están muy relacionados, entre los que destacan, por ejemplo, saber gestionar el tiempo del que se dispone, evaluar los recursos con los que se cuenta, no olvidarse de hacer una buena planificación y saber tomar los descansos necesarios.
Por último, el estado de ánimo, el cansancio o los eventos inesperados pueden ser también factores que hay que tener en cuenta a la hora de conseguir los objetivos propuestos. Por eso, es recomendable enfrentar las tareas de una forma positiva, dinámica y siempre siendo conscientes de las limitaciones que se tienen. Ser más productivos en la vida no es solo cuestión de cumplir con las tareas, sino que también es cuestión de llevarlas a cabo de la manera más eficiente posible.
El tiempo puede ser considerado como uno de los mayores enemigos de la productividad, por eso, es crucial realizar una buena gestión. En ocasiones, una persona puede considerarse poco productiva, cuando en realidad el plazo de tiempo que se había propuesto para una serie de trabajos era insuficiente desde un principio. La planificación y la organización ayudan a solventar este error.
Gracias a una buena gestión del tiempo se puede hacer un cálculo realista de las necesidades que tendrá cada tarea. Y para conseguirlo de una forma eficiente, es necesario saber priorizar entre las distintas tareas. Seleccionar el orden para realizarlas puede facilitar la labor, además de permitir terminar lo más importante primero.
En la planificación del tiempo no se puede olvidar nunca el descanso. Saber dosificar los descansos y repartirlos durante toda la jornada beneficia a la productividad.
La productividad no tiene que estar necesariamente relacionada con conseguir finalizar una gran cantidad de tareas en el menor tiempo posible. De hecho, una persona puede ser muy productiva realizando una o pocas tareas, pero de una forma eficiente y siguiendo su plan organizativo. Además, las prisas pueden incluso influir de forma negativa en los resultados de las tareas realizadas, algo que podría llevar a tener que repetirlas y, por tanto, duplicar el tiempo de realización y el esfuerzo.
A este respecto, se pueden tener en cuenta algunas recomendaciones como focalizarse en una única tarea, eliminar o reducir los elementos que puedan afectar a la concentración, o aprender a decir no.
Centrarse en un solo trabajo facilita su correcta realización en menos tiempo, lo que te permitirá pasar al siguiente con la tranquilidad de haber finalizado dicha labor de una forma correcta. Las personas más productivas evitan el multitasking. Por otro lado, evita las interrupciones, las peticiones cruzadas sin respetar el orden establecido solo puede acabar dilatando ambas tareas. Por último, en ocasiones es muy importante saber decir no. Aceptar todos los encargos sin reflexionar sobre la capacidad de realizarlos, no solo aumenta las posibilidades de su mala ejecución, sino también de crear un ambiente estresante y poco propicio para la productividad.