A pesar de que la muerte sigue siendo un tema tabú para la mayor parte de la sociedad, algunas personas no tienen problema en hablar sobre ella e, incluso, ya han manifestado a sus familiares cómo quieren que sea su despedida cuando fallezcan. De tal forma que, cuando llegue ese momento, sus seres queridos harán todo lo posible para cumplir con sus deseos.
Sin embargo, los familiares no siempre pueden cumplir con la voluntad del fallecido, ya que hay cosas que no dependen directamente de ellos, como el lugar en el que deseaban que se esparcieran sus cenizas. Pues debido a cuestiones legales, no se pueden tirar en cualquier sitio.
En España la normativa sobre la dispersión de cenizas varía según la comunidad autónoma y el municipio del que se trate. En general, la ley permite esparcirlas en espacios públicos, siempre y cuando esto no suponga un peligro para la salud pública ni infrinja la legislación local de ese lugar.
Dicho esto, no se pueden tirar en la vía pública ni en parques públicos, ya que se trata de espacios muy transitados, por lo que podrían poner en riesgo la salud de las personas.
Y en un espacio natural, como el campo, el bosque o el monte, ¿se pueden esparcir las cenizas? Sí, si la legislación local lo permite. Así que antes de llevar a cabo esta acción, es importante que consultes la normativa de ese municipio y solicites al ayuntamiento o a la administración pública correspondiente los permisos necesarios para ello.
El mar es uno de los lugares preferidos por los familiares para dar el último adiós a un ser querido. Sin embargo, para poder esparcir allí las cenizas es necesario contar con una autorización de la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) del Ministerio de Fomento o del órgano competente de la comunidad autónoma correspondiente.
La realidad es que no es fácil lograr este permiso a nivel particular, por lo que alguna gente recurre a compañías funerarias autorizadas, que están más familiarizadas con estos procedimientos, para poder conseguirlo.
Tan importante es tirar las cenizas en los lugares públicos autorizados como hacerlo de la manera correcta, ya que las leyes que protegen el medioambiente son muy estrictas en este aspecto. Las cenizas no se pueden esparcir directamente, siempre debe hacerse en un recipiente que sea biodegradable y esté homologado para minimizar su impacto ambiental.
Si no se hiciera de esta forma o si las cenizas se dispersaran en un lugar no autorizado, se estaría incurriendo en un delito grave contra el medioambiente, lo que podría suponer una elevada sanción económica.