• El Día del Seguro, una fecha socialmente relevante

    13.05.2022 | Javier García, director de Marketing, Comunicación y Responsabilidad Corporativa de Helvetia Seguros
    Cada 14 de mayo se celebra en España el Día del Seguro para conmemorar el aniversario de la primera Ley del Seguro privado español, que se publicó en 1908. Además, ese día también coincide con otro hecho histórico para el sector asegurador: la celebración de la primera Conferencia Hemisférica de Seguro, que tuvo lugar en 1946 en Nueva York.

El Día del Seguro, una fecha socialmente relevante

13.05.2022 | Javier García, director de Marketing, Comunicación y Responsabilidad Corporativa de Helvetia Seguros
Cada 14 de mayo se celebra en España el Día del Seguro para conmemorar el aniversario de la primera Ley del Seguro privado español, que se publicó en 1908. Además, ese día también coincide con otro hecho histórico para el sector asegurador: la celebración de la primera Conferencia Hemisférica de Seguro, que tuvo lugar en 1946 en Nueva York.

Desde el origen de la humanidad, ésta se ha movido siempre entre dos tendencias opuestas, que han configurado el desarrollo social de las distintas etapas de la Historia.

En un lado de la balanza, el principio individual, que en su desarrollo más extremo prioriza siempre el bien de cada individuo sobre el de la comunidad. Y en el otro, el principio social, que en su desarrollo más radical da la preferencia siempre al bien común sobre el del individuo.

Esta dicotomía histórica se refleja también en las sociedades modernas, influyendo en todos los ámbitos de la vida.

Creo que una reflexión equilibrada sobre esta realidad nos llevaría a concluir que los derechos individuales de cada persona son inalienables y preferentes para ser protegidos, siempre que su protección no lesione o limite los derechos y los intereses de la comunidad.

Y ahí es donde el seguro ha jugado, y juega, un papel decisivo:

- En primer lugar, porque nace de la necesidad individual de proteger lo individual, apoyándose en la aportación colectiva de recursos. Tanto el seguro de transporte marítimo como el de incendios, origen de nuestra industria, que surgen de la imposibilidad de que un solo individuo o empresa asuman el riesgo de pérdida de sus bienes ante un siniestro, son la base de la mutualización de dicho riesgo, que ha supuesto uno de los más grandes avances de la economía social.

- El seguro afecta a todos, ayuda a todos y es útil para todos, sin discriminación alguna.

- Además, el seguro equilibra las diferencias económicas y sociales, evitando la ruina de empresas y familias y, por tanto, contribuyendo de manera decisiva a la estabilidad económica de la sociedad y a su sostenibilidad.

- Y, finalmente, la actividad aseguradora también suple las posibles lagunas en la cobertura de determinados riesgos catastróficos mediante instituciones públicas como el Consorcio de Compensación de Seguros en España.

Por tanto, vemos que la mutualización del riesgo es esencial e ineludible en una sociedad económicamente avanzada que tenga vocación de sostenibilidad y progreso.

Sin embargo, actualmente existe una tendencia creciente a la individualización de las tarifas de los seguros que, desde mi punto de vista, es peligrosa ya que, llevada al extremo, supondría la completa desnaturalización del seguro y, a largo plazo, desembocaría en su desaparición. Porque si cada uno tuviese que pagar la prima que le correspondiese para asegurar todos los riesgos que le puedan afectar o que pueda provocar frente a terceros, sin contar con esa mutualización de los mismos, no tendría dinero suficiente para ello.

Con un ejemplo sencillo esto se puede entender mejor. Está claro que no debe pagar la misma prima un buen conductor que otro que genera siniestros con frecuencia. Pero también está claro que ese no tan buen conductor está pagando una parte importante de su prima para que se pueda indemnizar a un gran lesionado causado por el atropello no querido por el buen conductor del que éste sí pueda ser responsable, aunque no culpable.

En definitiva, el seguro es social por su propia naturaleza, pero siempre debe tener en cuenta las circunstancias individuales del riesgo asegurado a la hora de fijar sus precios y sus coberturas. La proporción en la que deba influir lo individual sobre lo colectivo es un buen asunto para debatir entre los técnicos de productos de las aseguradoras, que no deben olvidar nunca que el seguro nació como una necesidad social y que su supervivencia y futuro desarrollo sólo se producirán sobre esa base.