Diversos estudios aseguran que la eficacia de un panel solar podría reducirse hasta un 30% debido a la acumulación de suciedad. Por ello, es esencial realizar un buen mantenimiento de ellos, limpiándolos periódicamente y sometiéndolos a revisiones técnicas para asegurar su buen funcionamiento.
La superficie de los paneles solares es muy delicada, ya que suele estar cubierta por un material antirreflejante que puede dañarse fácilmente con ciertos productos químicos, por lo que no debe limpiarse de cualquier forma. Los expertos recomiendan utilizar únicamente un paño de microfibra o una esponja suave que no raye, junto con agua y un jabón neutro. Antes de hacerlo, es importante desconectar el inversor y otros componentes del sistema de la placa para evitar daños eléctricos o posibles cortocircuitos. Para lograr mejorares resultados y evitar que el agua se evapore rápidamente, lo más aconsejable es realizar la limpieza en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde, cuando la radiación solar es más baja. En cuanto a la frecuencia, lo ideal es limpiar los paneles al menos dos veces al año. Si la vivienda se encuentre en una zona con mucho viento (lo que puede provocar una mayor acumulación de polvo y partículas), conviene aumentar la periodicidad.
En algunas casas los paneles solares están en el tejado o en zonas elevadas de difícil acceso. Si ese es tu caso, no te expongas a riesgos innecesarios. Lo más recomendable es que llames a una empresa especializada, que cuenta con el equipo de seguridad necesario y con profesionales formados adecuadamente para limpiarlos de forma segura, sin poner en riesgo tu integridad física.
Al igual que la limpieza, también es fundamental que un profesional revise al menos una vez al año los paneles solares de tu vivienda para verificar que todo funciona correctamente. De esta forma, si hay pequeñas averías, podrás identificar pequeñas a tiempo, evitando que el problema se agrave.
En estas revisiones periódicas, se debe comprobar el estado del inversor, así como las conexiones eléctricas y la superficie de los paneles, por si hubiera grietas o manchas que puedan afectar a la captación solar. También se debe revisar el sistema de monitorización, en el caso de que cuente con uno, para confirmar que los datos que está recogiendo son los correctos.
Si incorporas estas prácticas en tu rutina, no sólo podrás mejorar la eficiencia de tus paneles solares y alargar su vida útil, sino también evitar averías costosas que podrían suponerte un importante coste.
Además, de seguir estos consejos, recuerda que puedes proteger tus paneles solares de otros daños con el seguro específico que Helvetia tiene para ellos. Si necesitas más información al respecto, no dudes en contactar con nuestros mediadores.