La escritora rusa Irène Némirovsky afirmó en una ocasión que "no se puede ser infeliz cuando se tiene esto: el olor del mar, la arena bajo los dedos, el aire, el viento". Y es que el mar tiene algo especial que atrapa, cautiva y relaja. Por algo la playa es el destino favorito de aquellos viajeros que buscan descansar y desconectar de la rutina durante las vacaciones.
De hecho, como ha quedado demostrado con diversos estudios, pasar tiempo en la playa puede ser una experiencia enriquecedora y revitalizante para muchas personas, ya que el mar ofrece innumerables beneficios para nuestra salud física y mental.
El sonido de las olas, el color azul del mar, el olor a salistre, la textura de la arena y la brisa marina activan nuestros sentidos. Esto nos ayuda a entrar en un estado de calma y relajación que nos ayuda a liberar tensiones y a reducir el estrés y la ansiedad.
En la playa también podemos realizar actividades deportivas, como nadar, caminar por la orilla o jugar las palas, que no sólo nos ayudan a ejercitarnos, sino también a mantener la mente ocupada y a mejorar nuestro estado de ánimo y sensación de bienestar.
Además de su poder relajante, el mar contiene oligoelementos y minerales esenciales como el magnesio, el yodo, el calcio o el potasio que son muy positivos para nuestro organismo. El agua fría mejora nuestro sistema circulatorio, lo que favorece a nuestra salud cardiovascular.
El mar tiene propiedades antisépticas, por lo que ayuda a curar y cicatrizar heridas, siendo especialmente beneficioso para el tratamiento de lesiones cutáneas. Además, gracias a las sales minerales que posee, también tiene un gran poder exfoliante, por lo que contribuye a mantener la piel limpia, libre de toxinas e hidratada.
El agua marina también puede reducir la inflamación de ciertos tejidos, lo que ayuda a aliviar el dolor de enfermedades inflamatorias como la artritis o el reuma.
Por otra parte, la brisa marina ayuda a abrir las fosas nasales y las vías respiratorias, limpiando nuestros pulmones y mejorando nuestro sistema respiratorio. Por esta razón, los médicos recomiendan a las personas que padecen enfermedades crónicas respiratorias vivir cerca del mar. La playa también es muy positiva para las personas hipertensas, ya que la presión arterial suele bajar al encontrarnos en el nivel del mar.
Así que, estas vacaciones, si tienes la oportunidad, acércate a la playa para recargar energía y aprovechar todos sus beneficios.