Opinión del experto

El seguro de Responsabilidad Civil, ese gran desconocido

La mayoría de la gente asocia el seguro de Responsabilidad Civil a sectores muy determinados como el de las empresas, los grandes patrimonios o a profesionales muy específicos como pueden ser los arquitectos, médicos o abogados. Sin embargo, es una realidad que está presente en muchas facetas de nuestra vida: en nuestras viviendas, en la carretera, en nuestro trabajo, en nuestro ocio, en una fiesta popular o un edificio de uso público.

10.07.2019, Alfonso Pascual, responsable de Riesgos de Empresas de Helvetia Seguros

El seguro de Responsabilidad Civil, ese gran desconocido | Helvetia Seguros

Cuando hablamos del seguro de Responsabilidad Civil nos estamos refiriendo a uno de los ramos con más tradición y antigüedad dentro del sector asegurador. Tiene como objetivo principal proteger el patrimonio de una persona ante la amenaza de tener que asumir una indemnización por daños y perjuicios ocasionados a un tercero de forma involuntaria. Riesgo que está muy presente en todos los ámbitos: el privado, el profesional o el empresarial. De manera que, la posibilidad de que accidentalmente podamos causar algún daño no es para nada desdeñable por lo que la opción de tener contratado este seguro se revela como algo casi imprescindible si queremos mantener nuestro patrimonio indemne en todo momento.

 

El problema de los nuevos vehículos de movilidad personal y los drones

La irrupción en nuestras vidas de los avances tecnológicos también ha puesto en un primer plano la utilidad de este seguro. Estas nuevas tecnologías que pueden tener como ejemplo los nuevos vehículos de movilidad personal (patinetes eléctricos, "segways", etc.) o los drones, utilizados ya tanto en aplicaciones profesionales como privadas, han traído nuevos riesgos y nuevas posibilidades de causar daños a terceros que antes no existían, hasta tal punto que han generado un debate sobre la obligatoriedad de tener contratado un seguro de Responsabilidad Civil por la propiedad y uso de estos nuevos dispositivos, de igual manera que existe para los vehículos a motor tradicionales o para las aeronaves.

Hasta ahora los sectores afectados (principalmente los usuarios, los fabricantes y la Administración) no se han puesto de acuerdo para una regulación específica de este tipo de dispositivos que facilitan la movilidad de las personas, ya que habría que realizar una definición y calificación técnica de los mismos, algo que es bastante complicado debido a la gran variedad que presentan. Ese sería el primer paso obligado para su regulación y para la creación posterior de un seguro obligatorio. Se va apuntado hacia el peso y la velocidad de desplazamiento como factores determinantes para su calificación, olvidando otros como pueden ser la fisonomía o morfología de los mismos que no ayudan precisamente al establecimiento de categorías diferenciadas. Igual ocurre con los drones, en los que el peso del dispositivo es el factor determinante para su calificación administrativa.

Ante esta situación de vacío legal, las aseguradoras y las asociaciones de consumidores demandamos una regulación general y una normativa clara sobre los nuevos vehículos de movilidad personal y los drones de uso lucrativo que incluya la obligatoriedad de contratar un seguro de Responsabilidad Civil para cubrir los daños que puedan sufrir los usuarios en caso de accidente. 


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