Seguros

España, país pionero en la historia del seguro

Aunque se tiende a considerar que Italia es el país de origen del seguro moderno, pocos saben que España comparte este mérito.

12.12.2013, Helvetia Seguros

Póliza más antigua conocida, del año 1347, cubría un viaje de Génova a Mallorca

Aunque existe una corriente historiográfica que señala al mundo antiguo como el origen de la industria del seguro, todos los historiadores consideran unánimemente que es en la Edad Media cuando este negocio configura su forma comercial, sentando las bases de lo que hoy conocemos como la actividad aseguradora.

El seguro moderno nace en la Europa mediterránea de la Edad Media, y aunque se tiende a considerar que Italia, por su fuerte actividad marítima, fue la cuna natural de este negocio, muchos no saben que España comparte este origen, acogiendo algunas iniciativas pioneras en el sector asegurador mundial.

¿A que no sabías que la póliza más antigua conocida, del año 1347, cubría un viaje de Génova a Mallorca? Se tiene constancia de que un notario de Barcelona (en aquella época, los contratos de seguro eran redactados por notarios), Bartolomé Masons, redactó entre 1428 y 1429 un total de 380 pólizas, que cubrían la mercancía de 104 navíos.

Existían en aquella época dos tipos de seguro: el lucrativo, para cubrir el riesgo de los negocios; y el no lucrativo, dirigido a cubrir aspectos como los entierros, robos, enfermedades o accidentes. El seguro de vida se desarrolló en el Mediterráneo como complemento al seguro marítimo, asegurando a pasajeros, marinos o esclavos en determinadas expediciones. En este caso, Barcelona, a través de su Consolat de Mar, se convirtió en la base del derecho internacional comercial del Mediterráneo. Como curiosidad, los seguros de vida fueron convertidos en objeto de apuestas, una práctica que acabó prohibiéndose.

Hay ordenanzas barcelonesas del año 1435 sobre seguro marítimo que son conocidas como los primeros documentos escritos sobre legislación aseguradora que existen en el mundo. Su objeto era “extirpar todos los fraudes y daños” relacionados con la actividad marítima.

Una versión más desarrollada de ordenanzas de seguro fueron las ordenanzas del Consulado de Burgos, aprobadas por el Emperador Carlos V en 1538. El gran negocio marítimo de los mercaderes burgaleses era la exportación de lana a Flandes. Ya en esa época se identifican los primeros agentes especializados, denominados “expertos en la contratación de seguros, encomendaderos, agentes o corredores”. Como curiosidad, por orden de Felipe I, se podía asegurar contra depredaciones de turcos y moros, pero no contra las de piratas y corsarios, buscando de esta forma que los navíos españoles fueran más precavidos.

Indudablemente, el comercio con América fue el detonante definitivo de la consolidación de la actividad aseguradora. Según Céspedes del Castillo, “no es posible establecer la cifra –ni siquiera un porcentaje aproximado– de los siniestros” en la navegación y comercio con América. A partir de 1543, toda la actividad comercial con las Indias, incluida la aseguradora, recayó en el Consulado de Sevilla, fundado en ese mismo año. Curiosamente, la Casa de Contratación de este consulado queda muy cerca de la actual sede de Helvetia Seguros en España, localizada frente a la Torre del Oro, en pleno epicentro del que en el siglo XVI fue la capital europea del comercio con las Américas.

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