Seguros

Grandes siniestros: el Gran Incendio de Londres

La devastación de la ciudad medieval de la capital londinense supuso que Nicholas Barbon desarrollara la primera compañía de la historia especializada en seguros contra incendios.

11.11.2014, Texto: Andrés Ortiz

El gran incendio de Londres de 1666,nacimiento oficial del seguro de Incendios.

Resulta harto complicado establecer fechas concretas en la historia del seguro ya que se trata de una actividad que se remonta, según muchos estudiosos, a la Antigüedad. Sin embargo, sí es posible analizar momentos concretos que han servido para desarrollar o impulsar aspectos del seguro que, hasta ese momento, no existían o aparecían difusos. Así entendemos la relación del famoso Gran Incendio de Londres de 1666 y el nacimiento oficial del seguro de Incendios.

El Gran Incendio es considerado uno de los grandes siniestros de la historia pues, no en vano, cerca estuvo de arrasar en su totalidad la capital del Reino Unido. No obstante, a pesar de las tragedias personales y materiales del momento, el seguro realiza ahora una valoración mucho más positiva de acuerdo a las consecuencias beneficiosas que acarreó el incendio. Veamos por qué.

El 2 de septiembre de 1666, el fuego se originó en la panadería de Thomas Farriner en Pudding Lane. Se expandió rápidamente debido al fuerte viento que relatan las crónicas y a la lentitud de las autoridades a la hora de establecer cortafuegos (práctica común de la época era demoler edificios colindantes para evitar la propagación). Después de tres fatídicos días, toda la ciudad medieval londinense acotada por la vieja muralla romana fue pasto de las llamas. En total se destruyeron 13.200 casas, 87 iglesias, 44 inmuebles de la compañía Livery, la casa de aduanas, la Royal Exchange, la catedral de San Pablo, el ayuntamiento, algunas cárceles, cuatro puentes, y tres puertas de la ciudad. Más de 80.000 personas se quedaron sin hogar y, aunque tradicionalmente se han apuntado sólo seis muertes, recientes investigaciones estiman que el número debió de ser mucho mayor ya que, en la época, los ciudadanos de clase baja, media y los vagabundos no estaban censados. En palabras del funcionario Samuel Pepys: “Todos intentaban sacar sus bienes, arrojándolos al río o trayéndolos a las gabarras; la gente pobre se quedaba en sus casas hasta que el incendio los tocó, y entonces corrieron a los barcos, o trepaban por un par de escaleras de un lado del río al otro”.

Una vez controladas las llamas, se desataron los rumores sobre la autoría del incendio, acusando gratuitamente a supuestos espías franceses, neerlandeses e, incluso, a la Iglesia Católica. Nunca se ha demostrado que fuera provocado. En cualquier caso, las consecuencias para la ciudad fueron extremas en términos sociales y económicos ya que hubo que evacuar y reasentar a las decenas de miles de nuevos sin techo.

Fue entonces cuando la figura de Nicholas Barbon se erigió con indudable relevancia para el seguro. Médico de profesión, en 1680 fundó la Fire Office en una Londres en plena recuperación. Posteriormente rebautizada como Phoenix (Fénix), se cuenta como la primera compañía privada que comercializó seguros contra incendios. La idea de Barbon, a quienes las fuentes de la época describen como una persona comprometida y consternada tras la traumática experiencia de 1666, era ofrecer un servicio que protegiera a los propietarios de viviendas y edificios afectados por el fuego. Pero el gran mérito de Barbon fue dotar a su organización de agilidad y facilidades para los clientes, la mayoría de los cuales provenía de la clase media sin el poderío económico de los aristócratas y nobles.

Barbon concebía el seguro, más que como una actividad económica, como un servicio obligatorio a la sociedad, del que pudiera beneficiarse el mayor número de ciudadanos posible. Concibió y ejecutó la idea de, no sólo responder económicamente a los afectados, sino también de facilitarles recursos en caso de perder el hogar. Gracias a la actividad de Phoenix, Londres fue llenándose, poco a poco, de depósitos de agua y de sellos de la compañía en muchos edificios asegurados.

Además, Barbon, elegido miembro del Parlamento británico en dos ocasiones (1690 y 1695), escribió numerosos tratados sobre el seguro de hogar y comercio exterior. Es considerado hoy, prácticamente por unanimidad, el padre del seguro de Incendios.


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