Una de las pocas cosas positivas que ha provocado la pandemia ha sido el aumento de la movilidad activa de peatones y ciclistas. Tanto es así que, tras el confinamiento, numerosas tiendas de bicicletas se quedaron sin stock por la gran demanda de ellas que había. Y es que muchas personas han encontrado en la bicicleta la alternativa perfecta al transporte público, ya que les permite desplazarse por la ciudad sin tener que coincidir con otra gente en un lugar cerrado, reduciendo así el riesgo de contagio.
Pero esa no es la única ventaja que tiene la bicicleta. Más allá del coronavirus, hay que destacar que, a diferencia de otros medios de transporte como el coche, la moto, el metro o el autobús, no perjudica al medioambiente. Cuando viajamos en ella estamos evitando la contaminación y protegiendo a nuestro entorno (se calcula que por cada tres kilómetros en bici se evita la emisión de 1 kg. de CO2).
Además de ser un vehículo sostenible, también es económico. Su precio no suele ser muy elevado (a menos de que se trate de una bicicleta eléctrica o de competición profesional) y el coste de su mantenimiento es bajo. No necesita combustible, no hay que pagar impuestos especiales por ella y no es obligatorio pasar ninguna inspección técnica, por lo que el ahorro está garantizado.
A todo esto, hay que sumarle los numerosos beneficios que tiene su uso para la salud. El ciclismo es una de las mejores actividades que se puede practicar para quemar grasas y, por tanto, reducir el colesterol, una de las causas principales de algunas enfermedades cardiovasculares. También ayuda a tonificar las piernas y a fortalecer la zona lumbar y las rodillas, previniendo las lesiones en estas zonas.
Al montar en bici el cerebro libera endorfinas y produce noradrenalina, lo que contribuye a mejorar la autoestima y la sensación de bienestar y a reducir el estrés y la ansiedad.
Por todas estas razones, la bicicleta es uno de los mejores medios de transporte que puedes elegir para desplazarte por la ciudad. Con ella no tendrás que preocuparte de atascos ni de buscar aparcamiento, ya que hay multitud de zonas habilitadas para que puedas estacionarlas.
Además, muchas ciudades españolas ya cuentan con una red de carriles bici para que los ciclistas puedan desplazarse por ella con mayor seguridad, sin necesidad de ir por la carretera.
Si te preocupa cualquier incidente que pueda ocurrir, para mayor tranquilidad, te recomendamos que contrates un seguro de Responsabilidad Civil como el que te ofrecemos en Helvetia Seguros, que se encargará de cubrir los daños materiales y personales que causes a terceros a causa de algún percance que tengas con tu bicicleta.