Actualmente, el encargo de fotoperitación que recibimos por parte de la aseguradora es simultáneo al encargo que recibe el taller. Cuando ocurre un siniestro, quedamos a la espera de que el taller anexe las fotografías de los daños y el presupuesto de reparación de los mismos, a través de un aplicativo diseñado a medida. En este sentido, hay que destacar que el taller debe conocer el protocolo de uso del reportaje fotográfico y del manejo documental para poder realizar la mejor identificación posible tanto del vehículo que es objeto de estudio, como de los daños que se vayan a valorar.
Una vez recibida la documentación, el perito procede a analizar las fotografías (detalle de los daños, piezas afectadas, relación causa-efecto del siniestro, posibilidad de reparación, etc.) y el presupuesto. Después, el técnico procede a validar la fotoperitación, tras comprobar que las fotografías son reales y coinciden con la valoración de daños, y da la conformidad al taller para efectuar la reparación. A continuación, se remite el correspondiente informe a la aseguradora.
A veces las fotografías no muestran la realidad del daño, en ese caso lo más aconsejable es autorizar el desmontaje parcial o total de los elementos afectados del vehículo. De manera que, a través del sistema de comunicación, se solicita al taller nuevas fotografías de los daños e incluso se le facilita la tasación real de lo verificado, indicando al taller que se ajuste a esta información.
La principal ventaja de la fotoperitación es la agilidad que permite en la gestión del siniestro. En un alto porcentaje de expedientes el taller dispone de la orden de reparación por parte del perito en muy poco tiempo, incluso con las modificaciones u observaciones realizadas cuando existe algún punto discrepante.
Esto también supone un importante ahorro de tiempo para el cliente, ya que la fotoperitación se puede iniciar en el mismo instante en el que el vehículo se deposita en el taller si así se ha concertado, no sufriendo esperas, ni pérdidas de tiempo, respecto a la intervención del perito presencial.
En Iberperitas contamos con un equipo de peritos que pueden gestionar los expedientes a tiempo real, lo que proporciona un plus de calidad en la gestión, sobre todo en el caso de asegurados profesionales del sector, como pueden ser los taxis, las autoescuelas, empresas de reparto o autónomos, que no pueden permitirse dejar el vehículo en un depósito durante mucho tiempo. Luego, con este formato, se recibe el vehículo y a los pocos minutos puede abandonar el taller a la espera de concretar el día de reparación.
¿Qué fiabilidad ofrece este método tanto para el cliente como para las aseguradoras?
Con esta herramienta podemos minimizar los tiempos de valoración de los daños del vehículo sin perder el rigor técnico. Nuestra empresa cuenta con peritos expertos perfectamente cualificados que pueden solicitar de manera inmediata modificaciones en las partidas que no proceden bajo un criterio técnico coincidente con el taller con los ajustes pertinentes. Por tanto, no debe producirse una carga de gestión añadida, más bien al contrario, esta agilidad permite que el taller pueda realizar la reparación lo antes posible, lo que conlleva que el cliente pueda retirar su vehículo en el menor tiempo posible.
Por tanto, hablamos de una mejora de la gestión de citas con el taller, reducción de tiempos de espera, posibilidad de informar al asegurado a tiempo real de todos los pasos a seguir, mayor control de los plazos de reparación y facilidad para efectuar seguimientos en los procesos de reparación.
Actualmente, ¿qué siniestros no se pueden valorar a través de la fotoperitación?
Aquellos siniestros que afecten a partes internas, ocultas o estructurales del vehículo, pues estos casos requieren una mayor implicación del taller y un seguimiento por parte del perito en desmontajes, verificación de trabajos de reparación, instrucciones de reparación in situ o métodos de reparación, que garanticen la calidad de la misma. Además de las averías mecánicas en las que es necesario que el perito realice una prueba del vehículo de manera presencial, en la que debe prestar especial atención a todos los detalles, como si se escucha cualquier ruido o alguna vibración, algo que sería imposible de percibir de forma telemática.
En los últimos meses, Helvetia Seguros también ha comenzado a utilizar la videoperitación, debido a la situación especial que ha generado el coronavirus. ¿Qué novedades ofrece esta herramienta respecto a la fotoperitación?
La comunicación a tiempo real con el taller. Pues ya no nos limitamos a un seguimiento de fotografías que, aún con el mencionado protocolo, “el taller elige”. En el caso de la videoperitación el perito da instrucciones claras y toma las fotografías más descriptivas, incluso desde distintos ángulos, que permiten más visibilidad e información. A esto se puede añadir el seguimiento de los desmontajes a tiempo real (es como si el taller tuviese al perito de manera presencial durante toda la jornada).
Estos nuevos métodos de peritación, ¿sustituyen la figura del perito?
No, la figura del perito, como técnico experto en la materia, es esencial y necesaria. Detrás del ordenador se debe encontrar un profesional perfectamente cualificado, acreditado y con la suficiente autoridad ética y la experiencia en esta disciplina.
¿Qué otras herramientas digitales ayudan a la reconstrucción de un siniestro?
Actualmente las nuevas tecnologías están ayudando mucho a nuestro sector. Algunas de ellas pueden ser:
¿Crees que en un futuro todas las peritaciones de autos se puedan realizar a través de la fotoperitación y la videoperitación?
Todas no, pero la gran mayoría sí. Hay siniestros que perfectamente serán foto/videoperitables con todas las ventajas y garantías que ya he comentado anteriormente, pero habrá otros que necesitarán la intervención del perito de una forma presencial. Por tanto, en un futuro cercano no nos podríamos plantear la extinción del perito presencial. El camino a seguir, es buscar la profesionalización del sector y una mejora en la calidad y el servicio. La intervención del perito físico debe ser un valor añadido.