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La tecnología, un nuevo reto para el sector asegurador

Las perspectivas de futuro requieren adaptación y asumir los desafíos de un nuevo escenario lleno de oportunidades.

09.02.2016, Helvetia Seguros

La tecnología, un nuevo reto para el sector asegurador
La tecnología, un nuevo reto para el sector asegurador

Que el mundo está en continua evolución, con cambios cada vez más acelerados que tienen una honda influencia sobre los negocios, dejó hace tiempo de ser un mantra de los gurús de la Nueva Economía para convertirse en un tópico. Tópico o no, lo cierto es que las nuevas tecnologías y el imparable proceso de digitalización de la sociedad (se habla ya de la era 4.0) imponen nuevas formas de comportamiento en los usuarios, o lo que es lo mismo, de los clientes, a las que es obligado adaptarse para ofrecer soluciones útiles y respuesta a las nuevas tendencias. A estos cambios tampoco es ajeno el sector asegurador.

Nadie tiene la lámpara mágica para saber qué será lo próximo. Pero aquí y allá se escuchan voces de expertos que anticipan escenarios futuros para los que tiene que estar preparado el sector, configurando nuevas tendencias que abren asimismo nuevos caminos para el mundo del seguro a nivel mundial. Así, en recientes artículos como el publicado por Techcrunch o por Forbes se apuntan las  tendencias que ya en 2016 van a dar muestras de que no son modas pasajeras, sino realidades que han venido para quedarse.

- Coches autoconducidos. El gigante Ford ha previsto que, hacia 2020, es posible que comiencen a comercializarse automóviles automáticos que no precisen de conductor. Esto supondría toda una revolución para el sector, ya que, ¿qué tipo de servicios se ofrecerán para estos vehículos en un escenario donde los siniestros se desplomarán? ¿Quién sería el responsable de los daños en un siniestro producido por un vehículo automático? ¿Qué prestaciones adicionales cabe añadir al seguro de Autos en este escenario?

- Y no sólo coches. Los drones son hoy mucho más que una realidad. Incluso el propio sector comienza a utilizarlos para estudiar en altura los daños producidos en superficies aseguradas. Se habla, cada vez más, de servicios de entrega en aviones no tripulados, y algunas aseguradoras ya ofrecen seguros para drones comerciales en mercados donde su uso no está tan regulado como en el español. El uso de los drones parece imparable, como lo será también la necesidad de asegurar los vuelos, tanto en lo que compete a los propios aparatos como en sus riesgos para terceros.

- Nuevas formas de consumo colaborativo. Airbnb, Uber o, en España, Blablacar, imponen nuevos modelos de consumo basados en la solidaridad, que persiguen una optimización de costes y un abaratamiento, y que se encuentran aún en fase de maduración. Pero, más pronto que tarde, estas formas de consumo deberán contar con el amparo de nuevas modalidades de protección, para las que las aseguradoras deben estar preparadas. Sólo en España, se calcula que hay más de 300 start-up que están defendiendo proyectos basados en la economía colaborativa. Dar respuesta desde el seguro a estas iniciativas representará una prioridad.

- Más esperanza de vida, ¿nuevas modalidades de ahorro? Se estima que, en 2030, en torno a una cuarta parte de la población de los países desarrollados tendrá más de 65 años. La esperanza de vida, gracias a la evolución de la medicina y la tecnología, cada vez será mayor, lo que deberá tener sin duda reflejo sobre los productos de Vida-Ahorro. Es posible que el seguro deba adaptarse a esta nueva realidad para que los tradicionales planes de pensiones sigan resultando atractivos.

- Internet de las cosas, el Seguro de las cosas. En el paisaje de Internet que viene, todo estará en la nube, no sólo documentos, sino también aplicaciones y software diversos que influirán de forma determinante sobre nuestra vida cotidiana. El delicado asunto de los datos personales en la nube deberá contar con soportes de seguro que garanticen la defensa frente a situaciones como la violación de datos por parte de las compañías. La seguridad en la nube es algo en lo que las aseguradoras aún no han profundizado, pero deberán hacerlo teniendo en cuenta las perspectivas de desarrollo del Big Data y el cloud computing.  

Parece, pues, que el futuro de las aseguradoras está garantizado. Eso sí, asumiendo los retos de un nuevo escenario lleno de oportunidades.

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