Aunque pueda parecer divertido, conducir no es ningún juego. Cuando una persona se pone al volante debe asumir una serie de responsabilidades, ya que cualquier error que cometa en la carretera puede desencadenar un accidente, poniendo en riesgo su vida y las de los demás.
Además de respetar las normas de tráfico, los conductores deben reunir las condiciones físicas y psicológicas necesarias para conducir un vehículo. Por esa razón, cuando alguien se saca el permiso de conducir o tiene que renovarlo, debe someterse a un reconocimiento médico. Si éste no resulta favorable, no puede obtener el carnet de conducir, a menos de que un especialista indique en un informe que sí está apto para ello.
Pérdida de facultades al volante
Según la Dirección General de Tráfico, cada año más de 26.000 personas no superan esta prueba porque sufren diversas dolencias y patologías que son incompatibles con la conducción. Y es que numerosos estudios han demostrado que ciertas enfermedades suponen un riesgo para conducir porque muchas de ellas y sus tratamientos pueden provocar somnolencia, mareos, visión borrosa o falta de concentración, entre otros síntomas. De hecho, según se estima, la ingesta de medicamentos está relacionada con el 5-10% de los accidentes que se producen en España.
Estas son las enfermedades con las que no se puede conducir, según indica la DGT en el anexo IV del Real Decreto 818/2009.
Enfermedades psiquiátricas
- Delirium, demencias y trastornos de ansiedad.
- Trastornos catatónicos, trastornos de la personalidad.
- Ansiedad y Depresión.
- Trastorno del sueño.
- Trastorno obsesivo compulsivo.
- Trastorno del desarrollo intelectual.
- TDH.
- Abuso y dependencia del alcohol.
- Abuso y dependencia de drogas.
Enfermedades digestivas
- Trasplante renal: para tener la licencia debe haber pasado al menos seis meses desde la operación.
- Nefropatía con diálisis: con un informe validado por un médico se puede tener un permiso para conducir de 1 a 10 años de validez.
Enfermedades crónicas y degenerativas
- Alzheimer.
- Esclerosis lateral amiotrófica.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
- Temblor esencial.
- Esclerosis múltiple.
- Distrofia muscular.
- Osteoporosis.
- Parkinson.
- Artritis reumatoide.
Enfermedades neurológicas
- Accidente isquémico transitorio: si se cuenta con un informe valorable, se puede ampliar la licencia un año.
- Crisis o pérdida de conciencia: si se ha producido en el último año, no se puede renovar el permiso.
- Epilepsia: en el caso de que sólo se haya dado un episodio de este tipo en el último año, con un informe valorable se puede otorgar el carnet con una vigencia entre 1 y 10 años.
Enfermedades respiratorias
- Apnea del sueño: con un informe positivo se puede renovar el permiso durante un periodo de tres años.
- Disnea permanente en reposo o de esfuerzo leve.
Enfermedades cardíacas
- Arritmias.
- Infarto agudo de miocardio: debe haber pasado al menos tres meses.
- Portadores de prótesis valvulares: para poder conducir tiene que haber transcurrido como mínimo tres meses desde la operación.
- Portadores de marcapasos: debe haber pasado un mes desde su colocación y luego, si se cuenta con un informe valorable, se puede otorgar una licencia de hasta tres años de duración.
- Portadores de desfibrilador automático: sucede lo mismo que con las personas que llevan marcapasos.
Enfermedades vasculares
- Disección: si han pasado seis meses desde la intervención, se puede obtener una licencia con una validez de entre 1 y 2 años.
- Aneurisma de grandes vasos: se podrá renovar el carnet de conducir entre 1 y 10 años, siempre y cuando no haya riesgo de rotura de los vasos.
Enfermedades oncológicas
- Dolencias oncológicas: si la persona no sufre dolencias, la licencia se puede renovar entre 1 y 5 años.
- Trastornos oncohemáticos: si no hay alteraciones graves, se puede otorgar un permiso con un año de validez.
Enfermedades endocrinas
- Diabetes mellitus insulinodependiente: si se tiene un informe favorable, se puede renovar entre 1 y 5 años.
- Hipotirodismo y paratiroides: para obtener el carnet es imprescindible contar con un informe valorable de un especialista. En ese caso, se puede obtener una licencia con una validez de entre 1 y 10 años.
El riesgo de sufrir un accidente depende del tipo de enfermedad y de su evolución. Por eso, es importante que los enfermos se realicen revisiones periódicas para determinar si sus capacidad físicas y psicológicas han cambiado.