A menudo se suele utilizar los términos histórico y clásico como sinónimos para definir a un coche antiguo, pero es un error. Un vehículo clásico es aquel que tiene más de 25 años, se conserva en buen estado y mantiene sus piezas originales. En cambio, para que un coche sea catalogado como histórico debe reunir alguno de estos requisitos:
Una de las principales ventajas que tienen los vehículos históricos es que la periodicidad con la que tienen para realizar la ITV es mayor que la el del resto de coches antiguos que no tienen esta catalogación. Así, mientras que un vehículo común de más de 10 años debe realizar esta revisión cada año, uno histórico tiene que hacerla cada dos o cuatro años (en función de su antigüedad).
Por otra parte, en algunos municipios los vehículos históricos pueden pagar menos por el Impuesto de Circulación e, incluso, pueden estar exentos de esta tasa.
En cuanto a la circulación, estos tipos de vehículos no tienen restringido el acceso a zonas limitadas a vehículos de baja contaminación, como puede ser el centro de Madrid. En cambio, otros coches de características similares, que no cuentan con la condición de histórico, no pueden circular por ellas.
Aparte de estas ventajas, no hay que olvidar que el hecho de catalogar un coche como histórico supone una revalorización del propio coche, puesto que le otorga esa distinción de singularidad y exclusividad que no tienen otros vehículos, lo que hace que otras personas estén interesadas en pagar un elevado precio por él.
El propietario debe adaptarse a las limitaciones de circulación que figuren el Tarjeta de Inspección Técnica del Vehículo, prestando especial atención a la velocidad y al alumbrado. Esto supone que, si el coche no dispone de los sistemas de iluminación y señalización exigidos, no podrá circular entre la puesta y la salida del sol ni en aquellas circunstancias en las que sea necesario el alumbrado. Al igual que tampoco podrá ir por aquellas vías en las que, por sus características, no supere la velocidad mínima exigida (por ejemplo, en autopistas y autovías la velocidad mínima es 60 km/h).
Además, al ser catalogado como vehículo histórico, el propietario está obligado a prestárselo al Estado si éste se lo solicita para eventos o exposiciones.
Conviene que estos coches cuenten con una protección adecuada para ellos, ya que se tratan de vehículos que requieren un cuidado muy especial. Y en este sentido, Helvetia Seguros dispone de un seguro específico para ellos que incluye coberturas como la Responsabilidad Civil obligatoria y voluntaria, defensa jurídica y reclamación de daños y accidentes personales del conductor, entre otras.