En 2019 más de 83.000 hectáreas de monte se perdieron en España a causa de los incendios forestales (más del triple que en todo 2018). Lo más preocupante de todo esto es que la gran mayoría de ellos fueron provocados por el ser humano.
La zona afectada por un incendio tarda en recuperarse entre 15 y 20 años. Los impactos del fuego no sólo se pueden percibir en la vegetación y en la fauna del lugar, sino también en la calidad del agua y de la atmósfera, en el suelo, en el paisaje e, incluso, en el balance hidrológico. A pesar de ello, aún hay gente que no es plenamente consciente de todo lo que se pierde tras un incendio.
El primer paso para acabar con este problema es que todos pongamos nuestro granito de arena y seamos responsables. Por un lado, las administraciones públicas deben crear cortafuegos, mantener los bosques limpios y desbrozados, y fomentar la educación ambiental entre todos los ciudadanos.
Los agricultores también deben ser precavidos y seguir una serie de recomendaciones durante la quema de rastrojos y al usar determinadas máquinas, ya que a veces durante la utilización de alguna de ellas pueden generarse chispas que si no se controlan pueden terminar originando un incendio.
Y por supuesto, es un compromiso de todos los ciudadanos. Aunque pueda resultar obvio, siempre conviene recordar que no debemos tirar colillas ni cerillas encendidas en la carretera ni en el monte. Tampoco debemos dejar basura en el bosque tras haber pasado el día allí (las botellas y los objetos de cristal son especialmente peligrosos, pues actúan como una lupa), tampoco debemos encender hogueras. Si vemos un incendio es importante que avisemos inmediatamente a la Guardia Civil (062) o al Servicio de Emergencias (112). En estas situaciones, una rápida actuación es fundamental, por lo que no debemos dudar al respecto, pensando que "ya habrán llamado otros".
La reforestación es fundamental para la recuperación de una zona afectada por un incendio. Los bosques ayudan a reducir el efecto invernadero y la contaminación, ya que gracias a la fotosíntesis los árboles y las plantas absorben parte del dióxido de carbono que va a parar a la atmósfera. También son importantes para evitar las inundaciones, pues retienen gran parte del agua de las lluvias, evitando la erosión del suelo y la sedimentación. Además, ayudan a proteger las cuencas hidrográficas y a conservar la biodiversidad de la zona.
En definitiva, los bosques son un gran tesoro que debemos proteger entre todos. Por ello, desde Helvetia Seguros colaboramos con diversos proyectos, como el de "Bosques Protectores", con los que ayudamos a recuperarlos a través de la reforestación.