Aunque cada vez hay más gente en España consciente de la importancia que tienen sus acciones sobre el medioambiente, la realidad es que el reciclaje continúa siendo una de las asignaturas pendientes de los españoles. En torno a este tema, aún sigue existiendo en una parte de la población mucho desconocimiento, y gran culpa de ello la tienen los bulos que se han creado y popularizado con el paso del tiempo y que muchas personas han terminado creyendo.
Aquí tienes algunas de las falsas creencias que más se han extendido entre la sociedad y en las que no debes creer.
Si alguna vez has visto al servicio de recogida de basura mezclar en un camión los residuos de los contenedores selectivos, se debe a un caso aislado de mala praxis, pero no es lo habitual. Para la recogida de residuos existen dos tipos de camiones en España: los especializados, que recogen un material en concreto (vidrio, plástico, papel…), y los generales, que cuentan con varios compartimentos para los diferentes residuos, lo que imposibilita que se mezclen. Tras la recogida, cada tipo de residuo se lleva a la planta de reciclaje correspondiente.
Nada más lejos de la realidad. Gracias a la gestión y el tratamiento de residuos en los últimos años se han creado más de 42.000 puestos de trabajos en España, 9.400 de ellos de forma directa.
El aluminio, el vidrio y ciertos plásticos se pueden reciclar y reutilizar tantas veces como se desee, de forma ilimitada, sin perder calidad. En el caso del cartón y el papel, como su uso es limitado, se reciclan para fabricar cajas de cartón, periódicos o libros, que no tienen nada que envidiar a los productos que se crean con fibras vírgenes de celulosa.
Fabricar un producto con materiales nuevos es mucho más caro que producir uno a partir de materiales reciclados. No hay que olvidar que al reciclar no sólo estamos ahorrando el coste de la materia prima, sino también agua y energía. Además, gracias al reciclaje se reduce la contaminación que se produce en el proceso de obtención de la materia prima.
Las tasas que pagamos por la basura no incluye la recogida selectiva de residuos. Este proceso se financia gracias a empresas privadas que comercializan envases domésticos, como Ecoembes y Ecovidrio.