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Luchadores del mar: el origen de las traineras

Las regatas de traineras forman una de las competiciones deportivas más espectaculares del litoral cantábrico. Conoce sus orígenes y déjate llevar por sus encantos.

16.12.2014, Texto: Javier Sorozábal Basterretxea

Regata de traineras, patrocinada por Helvetia Seguros
Las más famosas regatas de traineras son las de La Concha de San Sebastián, organizadas en los dos primeros domingos de septiembre.

El hombre de litoral precisó durante toda su historia de la fuerza de sus brazos, complementando la del viento, para acercarse a los caladeros. Y de aquí surgió la pugna entre las lanchas de pesca, origen de este deporte, lleno de emoción, que son las regatas de traineras. La tripulación de una trainera está formada por trece remeros y un patrón que dirige el rumbo.

En las regatas del pasado siglo la tripulación base de trainera era la misma que habitualmente salía a la pesca, aunque solía sustituirse a los elementos de más edad por remeros de otras cuadrillas que no participaban en la lucha. En competiciones de gran transcendencia, se efectuaba una verdadera selección, eligiendo como refuerzo a los más dotados de la localidad. Así, en la regata entre Ondarroa y San Sebastián, el 2 de diciembre de 1890, el patrón Carril sustituyó a seis remeros de su tripulación de pesca, o "compañya", por los mejores que le cedieron los otros patrones donostiarras. Cuando el vapor arrinconó definitivamente al remo, entre 1910 y 1920, como fuerza de tracción en las embarcaciones de pesca, la tripulación de la trainera debió comenzar a entrenarse de cara a las regatas oficiales. Ya no era el trabajo de cada día bogar hacia los bancos de pesca, lo cual permitía una constante buena forma física; los entrenamientos fuera de horas laborables favorecían a los jóvenes empleados en tierra firme, con horario de trabajo. El pescador, aun el de bajura, llevaba una vida errante, dejando el puerto antes del amanecer para una agotadora jornada sin horas ni días, pendiente siempre del tiempo, de las mareas y de los bancos de pesca. Una vez iniciado en el arte de remar, el ‘terrícola’ podía ser un buen remero y, poco a poco, fue disminuyendo la proporción de pescadores en las traineras.

El patrón era, generalmente, propietario de la embarcación así como de los remos, redes y enseres de todo tipo necesarios para la pesca. Reclutaba la tripulación con contrato verbal que terminaba por voluntad de cualquiera de las partes. La retribución en las embarcaciones de remo consistía en el reparto proporcional del producto de la pesca y no en un sueldo fijo. Del total obtenido por la venta del pescado se liquidaban los gastos producidos por la adquisición de cebo, víveres y provisiones de todo tipo. Seguidamente, se detraería el 25 por ciento para la red y trainera, y del resto se hacían tantas partes como tripulantes.

Las traineras de pesca continuaron siendo, hasta 1916, las utilizadas en las regatas. Pero en aquel año, Vicente Olazábal construyó en Mutriku, para la tripulación de Getaria, una trainera estilizada de 400 kilos de peso, que fue bautizada con el nombre de Golondrina.

Paralelamente, los vapores de pesca arrinconaron definitivamente las embarcaciones de altura movidas a remo. Comenzaron a construirse las traineras con el fin único de la competición. No siendo ya necesario transportar la pesca, el diseño de las traineras fue cambiando. Disminuyó la manga y el peso, aunque se mantuvieron los doce metros de eslora clásicos de la trainera de pesca. Actualmente, la Federación de Remo señala las características de las embarcaciones utilizadas en regatas oficiales, y que son las siguientes:

a) Eslora máxima entre perpendiculares: 12 m.
b) Manga mínima inferior de la cuaderna maestra:1,72 m.
c) Peso mínimo de la embarcación sin remos ni accesorios: 200 Kg.

La evolución en las embarcaciones y en los remos ha cambiado totalmente la forma de la remada. En nada se parece la boga en una pesada kalera del siglo pasado a la boga en una estilizada trainera de nuestros días. Antes, el remo era largo y la embarcación, pesada; en consecuencia, la boga era un juego de cintura, lento, profundo y sostenido. Con la disminución del peso hasta el de las actuales lanchas, el juego de antebrazo sustituye al de la cintura. El ritmo se hace más rápido y la palada más corta. El ritmo de boga varía según el estado del mar. Con aguas agitadas, una palada corta haría perder muchas remadas. Entonces la boga se hace más profunda que en aguas calmas.

Las más famosas regatas de traineras son las de La Concha de San Sebastián, organizadas en los dos primeros domingos de septiembre. Celebradas por primera vez en 1879, han tenido continuidad desde entonces. En Bilbao, se han organizado con intermitencias siendo el escenario más frecuente la ría del Nervión. Las tripulaciones más conocidas son: Orio, Hondarribia, Pasai San Juan, Zumaia, Pasai San Pedro y Donostia, en Gipuzkoa. Y en Bizkaia, Santurtzi, Kaiku, Zierbena, Ondarroa, Urdaibai, Arkote....

Plantilla del Club de Remo Arkote

Club de Remo Arkote

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