¿Sabías que la mitad de la energía que se consume en el sector de servicios se debe a acciones que se realizan en las oficinas? La buena noticia es que ese consumo podría reducirse considerablemente sin necesidad de realizar una gran inversión ni hacer un gran esfuerzo. Basta con que las empresas establezcan una serie de medidas de eficiencia energética en sus centros y que sus empleados cambien algunos de sus hábitos diarios.
Al hacer un uso eficiente de los recursos energéticos, las empresas no sólo ahorran dinero, sino también colaboran con la protección del medioambiente, ya que disminuyen sus emisiones de CO2 a la atmósfera, que es una de las principales causas del cambio climático.
Es esencial que las empresas inculquen una cultura de ahorro energético a sus trabajadores a través de programas de formación y concienciación. Así, ellos serán conscientes de lo perjudicial que pueden ser para el medioambiente algunas de las acciones que realizan cada día y de lo que pueden hacer para reducir su impacto. Y es que, si ellos no están comprometidos de verdad con este tema, las medidas de sostenibilidad que se apliquen en el lugar de trabajo no tendrán éxito.
La mayor parte de la energía que se consume en las oficinas se debe a los equipos eléctricos, la iluminación y la climatización. De manera que, la clave está en hacer un uso eficiente de ellos. Estas acciones son esenciales para conseguirlo:
Se trata, por tanto, de acciones sencillas de los empleados, que no requieren mucho esfuerzo, pero con las que las empresas pueden ahorrar mucha energía que se malgasta diariamente de manera innecesaria.