A la hora de realizar la inspección deberás llevar el permiso de circulación del vehículo y la tarjeta de la ITV (en el caso de que ya la hayas realizado anteriormente). Durante el proceso, revisarán el estado en el que se encuentran los siguientes elementos: las luces (las de posición, las traseras, las de freno, los intermitentes, etc.), los frenos, los neumáticos, los retrovisores, el manillar y el sistema de dirección, el sistema de bloqueo antirrobo, el sistema de transmisión y otros elementos importantes como la suspensión o las manetas. También revisarán si el número de bastidor es el correcto y si la matrícula se lee bien sin problemas.
Además, comprobarán que no existan fugas de aceite ni combustible, medirán los niveles de emisión de C02 de la motocicleta o ciclomotor para verificar que el vehículo cumple con la normativa legal y realizarán una prueba de ruidos.
En el caso de que se haya realizado algún cambio en el vehículo, comprobarán si está correctamente recogido en la ficha técnica.
Un tercio de los fallos graves que se detecta en las motocicletas y en los ciclomotores durante la ITV está relacionado con el alumbrado y la señalización. Le siguen los relativos a las emisiones contaminantes y, en este ámbito, no sólo se hace referencia a los niveles de dióxido de carbono, sino también a los niveles de ruido emitidos, ya que hay que recordar que la contaminación acústica también afecta gravemente a la salud, por lo que es esencial controlar que los niveles se encuentran dentro de los límites permitidos. Mientras que en la tercera posición se sitúan los fallos correspondientes a las ruedas, los neumáticos y la suspensión.
Teniendo en cuenta en qué aspectos se van a fijar más a la hora de realizar la inspección y los fallos más frecuentes que se suelen detectar, lo más aconsejable es que unas semanas antes de tu cita con la ITV, lleves tu moto o ciclomotor a un taller de confianza para que revise todos estos elementos. Así, de esta forma, si detecta que algo no marcha bien, podrás arreglarlo antes de la inspección. Por tanto, no tendrás que arriesgarte a llevar el vehículo a ciegas a la inspección, a riesgo de que te detecten cualquier fallo que suponga una ITV desfavorable o negativa.
Es importante que presten especial atención a las emisiones, pues a pesar de ser uno de los fallos más frecuentes, en muchas ocasiones en este tipo de revisiones no se le da la importancia adecuada.
Respecto a la carrocería, si ésta presenta daños que afecten a la conducción, no podrás pasar la ITV. Así que, si este es tu caso, lo mejor que puedes hacer es arreglar o sustituir la pieza dañada antes de del día de la inspección.
Muchos conductores suelen confundir el significado de una ITV desfavorable con una negativa y no son lo mismo. Si el resultado del informe es desfavorable, el conductor dispondrá de dos meses para realizar la reparación correspondiente. En ese caso, no podrá utilizar el vehículo, excepto para llevarlo hasta el taller y posteriormente trasladarlo hasta la estación de ITV correspondiente, donde deberá pasar una nueva inspección.
En cambio, si se trata de una ITV negativa, el problema es más grave, por tanto, el conductor no podrá conducir el vehículo para nada, ni siquiera para llevarlo al taller. Por tanto, será una grúa la que se encargue de trasladar la motocicleta o ciclomotor hasta allí y el conductor tendrá un límite de tiempo concreto (que se especificará en el informe de valoración de la ITV) para realizar la reparación necesaria.
En definitiva, el mejor consejo para pasar la ITV sin problemas es mantener la motocicleta o ciclomotor en buen estado, cuidar todos sus elementos y realizar revisiones periódicas. Con esto no sólo podrás conseguir un informe favorable, sino que además estarás garantizando que el vehículo cuenta con las condiciones de seguridad adecuadas para poder circular.