Las noches son más cortas, el calor aprieta y ya huele a azahar. Se acerca el verano y es el momento de disfrutar del sol y el mar. Si tienes una embarcación de recreo que no has utilizado durante el periodo invernal, es el momento hacerlo, pero antes de soltar las amarras, debes prepararla adecuadamente para asegurarte que está en condiciones óptimas para navegar.
El motor es el corazón de tu embarcación, de manera que, si falla, todo irá mal. Por tanto, es esencial que corrobores de que funciona correctamente para garantizar un viaje seguro y sin contratiempos. Una de las primeras cosas que debes verificar es que los niveles del aceite, del líquido refrigerante y del líquido de transmisión son los adecuados y que no existan pequeñas fugas. Además, debes asegurarte de cambiar el aceite y los filtros cuando corresponda, según las recomendaciones del fabricante, ya que esto permitirá la lubricación óptima del motor. También debes inspeccionar con detalle todas las correas y las mangueras del sistema de refrigeración por si están dañadas o existe alguna fuga que pueda impedir su buen funcionamiento. Y por supuesto, no te debes olvidar de revisar el nivel de la batería, el filtro del combustible y el sistema de escape Si detectas alguna anomalía en el motor, lo más recomendable es que acudas a un taller náutico para que lo inspeccione a fondo y pueda solucionar el problema.
Para asegurar tu seguridad y la del resto de los tripulantes de la embarcación, todos los elementos de seguridad, como los chalecos salvavidas, los extintores de incendio, el bote salvavidas, las linternas o las bengalas, deben funcionar correctamente. Por eso, conviene que antes de zarpar verifiques que están en buen estado, ya que estos objetos con el paso del tiempo pueden deteriorarse, aunque no se hayan utilizado.
Durante el tiempo de inactividad, la humedad y la salinidad pueden haber causado corrosión en los componentes eléctricos de la embarcación, lo que puede llevar a fallos en el sistema. Además, las baterías pueden descargarse o deteriorarse y los cables pueden sufrir daños. Por esa razón, antes de volver a usarla, debes revisar el sistema eléctrico, prestando especial atención a elementos clave como los generadores, las baterías, los transformadores y el cableado.
También conviene que antes de iniciar la temporada de veranos realices una limpieza exhaustiva del barco y que compruebes que, tanto la cubierta como el casco, se encuentran en buen estado. El paso del tiempo puede haber generado grietas, corrosión o acumulación de residuos en la estructura de la embarcación que podrían poner en riesgo su integridad.
Como puedes ver, invertir en el cuidado y mantenimiento de tu embarcación te permitirá identificar y solucionar algunos contratiempos antes de que se conviertan en problemas más costosos, que pueden terminar poniendo en riesgo tu seguridad y la de los demás. Además, contar con un seguro específico para embarcaciones, como el que te ofrece Helvetia Seguros, te dará mayor tranquilidad, ya que podrá protegerte ante cualquier eventualidad.