En apenas unos años, el fenómeno de los patinetes eléctricos ha pasado de ser un medio de transporte minoritario a convertirse en una de las imágenes más habituales junto a las bicicletas en la mayoría de las grandes ciudades. Su comodidad para realizar trayectos largos sin necesidad de usar el coche lo ha convertido en una opción cada vez más utilizada, incluso compartiendo espacios como el carril bici para realizar los viajes.
Debido precisamente a su rápida proliferación, las leyes para su buen uso y la normativa local de los municipios donde se usa este medio de transporte han tenido que crearse desde cero, e incluso revisar en poco tiempo unas normas de circulación que dejaban en ocasiones vacios legales en su correcto uso ya que, a pesar de ser un vehículo pequeño, es capaz de alcanzar altas velocidades, generando situaciones de riesgo.
Entre los últimos problemas generados por los patinetes eléctricos se ha empezado a extender una práctica poco recomendable, la de trucar elementos de los patinetes, como por ejemplo su limitador de velocidad. Una práctica poco recomendable que puede acarrear graves consecuencias para los que lo realizan.
A pesar de la aparente sencillez en la estructura de los patinetes eléctricos, que recuerdan a sus antepasados impulsados a pie, el mecanismo de estos aparatos es cada vez más sofisticado para mejorar sus características y hacerlos más útiles para los desplazamientos en la ciudad.
Sin embargo, pensar que es posible realizar mejoras o cambios en los patinetes siguiendo recomendaciones de Redes Sociales o de vídeos subidos en Internet puede acarrear dos consecuencias negativas directas.
La primera es que el patinete deje de funcionar, tanto de forma directa tras realizar los trucajes, o a medio-largo plazo. Alterar o cambiar los elementos que este medio de locomoción trae de fábrica puede derivar en que su durabilidad se vea mermada mucho antes de lo normal.
Por otro lado, el realizar manipulaciones mecánicas para cambiar las características del patinete hace que el aparato pierda su garantía ante cualquier posible problema, lo que significaría que no se podría acoger a su reparación gracias a dicha garantía.
Otra de las posibles consecuencias de modificar tu patinete es que el malfuncionamiento de alguno de sus componentes derive en un accidente. Conducir un vehículo por encima de sus capacidades podría no ser seguro. De hecho, uno de los puntos más importantes a este respecto es la velocidad máxima permitida para estos medios de transporte. Alterarla podría derivar en fallos del motor, freno o ruedas, e incluso provocar la pérdida de control durante la circulación.
Tanto los patinetes eléctricos como el resto de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) deben cumplir con una serie de características como señala constantemente la Dirección General de Tráfico (DGT): Estos vehículos podrán circular a una velocidad máxima de 25 kilómetros por hora.
Circular a mayor velocidad no solo puede acarrear multas o sanciones legales, modificar un patinete puede además invalidar su homologación, lo que implicaría problemas legales adicionales. Un accidente producido por un patinete trucado podría acarrear a su usuario graves consecuencias legales, entre otras, la posibilidad de ser considerado responsable por los daños y perjuicios.
En España, las multas por conducir un patinete trucado pueden oscilar entre los 200 y 500 euros. Esta cuantía puede variar en función de la gravedad de la infracción cometida o de la normativa específica de cada municipio. Además de la sanción económica, las autoridades pueden inmovilizar el vehículo en el momento de la detección, confiscando el patinete que no podrá ser utilizado hasta que se realicen las modificaciones pertinentes para cumplir con la normativa.
Al igual que ocurre con los vehículos que no pasan la ITV, nuestro seguro de patinete no nos cubrirá en los casos en los que esté trucado, por lo que la compañía no se hará cargo de las indemnizaciones a terceros, que deberemos pagar de nuestro propio bolsillo.
Tanto por nuestra propia seguridad como por la del resto de los peatones y conductores con los que nos podemos cruzar, mantener los patinetes dentro de sus especificaciones de diseño y con un seguro acorde a nuestras necesidades es la mejor opción para una movilidad segura y responsable.