¿Qué alimentos deben guardarse en la nevera y cuánto tiempo pueden aguantar en ella?

30.12.2021 | Helvetia Seguros
Muchas de las intoxicaciones alimentarias que se producen se deben a una mala refrigeración de los alimentos, ya que no se encuentran a la temperatura adecuada y eso favorece la aparición de bacterias.

La mayoría de los alimentos que consumimos actualmente son perecederos (frutas, verduras, carnes, pescados, lácteos, etc.), por lo que necesitan conservarse en el frigorífico para que no se estropeen. Sin embargo, que estén guardados en la nevera no nos garantiza que aguanten en perfecto estado durante mucho tiempo, ya que cada uno de ellos tiene un periodo de conservación distinto que debemos conocer.

Tiempo estimado de conservación en la nevera

Marisco crudo: 1-2 días.

El pescado fresco, la carne picada y el pollo crudo: 1-2 días.

Carne cruda (no aves): 3-5 días.

Carne cocinada, caldo y guisos con carne: 3-4 días.

Guisos, sopas y caldos de verduras: 3-4 días.

Leche abierta, verdura cocida, postres caseros: 3-4 días.

Huevos frescos: 2-3 semanas.

Huevos cocidos: Una semana.

Verdura cruda y latas de conservas abiertas: 4-5 días.

Leche cerrada y otros productos con fecha de caducidad: lo que indique el fabricante.

No sólo debemos tener en cuenta el tiempo de conservación de los alimentos, sino también la temperatura a la que deben estar. Así, la OCU recomienda mantener la carne y el pescado crudo en la nevera entre 1 y 4 ºC y el resto, entre 5 y 8 ºC.

Como no todas las zonas del frigorífico enfrían igual, es importante que cuando guardemos los alimentos en él lo hagamos de la forma adecuada. La parte de la nevera que está más cerca del congelador (la de abajo en los frigoríficos más actuales y la de arriba en los más antiguos) es la más fría, así que en ella debemos colocar los alimentos más perecederos, como la carne y el pescado fresco.

En los cajones de abajo debemos guardar la fruta y las verduras, mientras que en los estantes de en medio se recomienda poner los huevos, los productos lácteos, los embutidos, las sobras y los pasteles.

La puerta del frigorífico y el estante de arriba (si el congelador se encuentra en la parte de abajo), son las zonas menos frías, así que ahí debemos colocar los productos que sólo requieren de una ligera refrigeración para su mantenimiento, como la mantequilla, las salsas, las bebidas, los zumos o la leche.

Para evitar una posible contaminación cruzada, debemos guardar muy bien cada alimento, separados y en un envase cerrado herméticamente si es posible. Las frutas y las verduras no las debemos dejar en las bolsas del mercado, ya que así se humedecen y se estropean antes.

Además, para una mejor conservación, conviene que intentemos mantener la cadena de frío de los alimentos en la medida de lo posible, Por eso, al realizar la compra, hay que dejar para el final los productos congelados y los que necesitan refrigeración para que estén fuera del frío el menor tiempo posible. Y una vez comprados, conviene que los guardemos en bolsas isotérmicas para tratar de mantener su temperatura hasta que lleguemos a casa.

Con estas recomendaciones podremos conservar en buen estado los alimentos que tengamos en casa.