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Solvencia II: con Europa, más confianza

Desgranamos las claves de Solvencia II, la nueva directiva europea que revolucionará el sector asegurador.

01.05.2014, Texto: Andrés Ortiz

Mapa de Europa

Uno de los objetivos capitales de este blog desde su lanzamiento,  querido lector,  ha sido acercar el sector asegurador al ciudadano, al usuario, a las personas. Aunque aún es pronto para valorar el éxito de nuestras intenciones, seguimos fieles a nuestro principio divulgativo y nos aprovechamos de la más rabiosa actualidad para acercarte un poco más las claves de este interesantísimo (pero a veces incomprendido) mundo.

Cualquier profesional, empleado o ciudadano mínimamente interesado en la actualidad aseguradora, no habrá pasado por alto que estos meses se repite con frecuencia el concepto Solvencia II. Un tema tremendamente relevante, pero abordado en demasiadas ocasiones con poca claridad o con falta de información. Precisamente, es su importancia la que nos lleva a detenernos y responder con pausa, claridad y rigurosidad a la gran pregunta: ¿Qué es Solvencia II?

Es, básicamente, una directiva europea que revoluciona las normas del sector a nivel continental. Su objetivo, grosso modo, es reforzar la industria a base de una mayor regulación y control para garantizar la solvencia económica y buena praxis de las aseguradoras europeas. Se plantea, pues, una modernización y armonización de los protagonistas del sector, apostando por una mejora de la medición de riesgos, y creando un clima más propicio a la confianza y la estabilidad financiera de las compañías.

No obstante, no son pocas las voces que consideran que muchas aseguradoras no alcanzarán los requisitos y se quedarán por el camino. En este sentido, actualmente se hallan inmersas en un intenso proceso de reconversión para cumplir con una directiva que demanda principalmente tres principios básicos, o pilares.

 

Pilar I: Requisitos Cuantitativos y Metodología

Su objetivo es determinar las normas cuantitativas para establecer un balance económico de los activos y pasivos.

Por la formula estándar que proporciona EIOPA (asociación europea de entidades aseguradoras) se determinan las cargas de capital de los diversos riesgos y dos niveles establecidos:

-         Capital Mínimo Obligatorio (MCR): consiste en la cantidad de recursos propios por debajo de la cual la entidad aseguradora no puede operar, y su estimación debe ser objetiva.

-         Capital de Solvencia Obligatorio (SCR): está por encima del MCR y se puede interpretar como el capital estimado de modo que tenga en consideración el riesgo global asumido por la aseguradora que establece la formula estándar. De su comparación con el capital disponible, determinado en base al balance económico, se obtiene el exceso de capital disponible.

 

Pilar II: Requisitos Cualitativos y FLAOR

Este pilar obliga a las compañías a contar con una política de buen gobierno a través de un sistema de gestión con funciones específicas y a realizar un informe de autoevaluación de riesgo y solvencia (FLAOR). En él se recogen los detalles del sistema con sus funciones clave y otros aspectos como los resultados cuantitativos y cualitativos de la evaluación de los riesgos propios y de solvencia.

 

Pilar III: Disciplina de Mercado (Informes)        

El tercer pilar se centra en la transparencia y en la difusión de la información. Así, se antoja vital la elaboración por parte de las compañías de informes fidedignos como:

-         SFCR (Solvency and Financial Condition Report): el informe de situación financiera y de solvencia anual.

-         RSR (Regular Supervisory Reporting): de carácter exclusivo y confidencial, ya que el supervisor es el único que puede tener acceso a la información contenida en él.

-         QRT: (Quantitative Reporting Templates): plantillas para ser completadas con la información económica, financiera y contable de la compañía aseguradora.

Resulta evidente pues, que esta exigencia no podrá ser asumida por algunas compañías, pero desde Europa se entiende que, a mayor control, mayor calidad y mejor servicio a los clientes. El debate, desde luego, está servido.

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